lunes, 18 de julio de 2011

Orgullo.



La cinta de asfalto obraba como frontera, muralla indiferente que queriéndolo o no separa dos países; de un lado una Argentina que lucha por nacer, el bochinche y el colorido de esos primeros llantos de un país joven; del otro la gris saciedad del país viejo, un viejo choto que -como se siente amenazado- esta dispuesto a pudrirse antes de dejar florecer lo nuevo.
Encontramos en "Tecnopolis" el necesario bálsamo de optimismo que nuestros vecinos (muchos de ellos) nos negaron.
Una Argentina nueva crece tras la General Paz;
Dejemosla entrar