miércoles, 17 de octubre de 2012

Otro 17 de octubre.



Otro 17 de octubre.
17 de Octubre y suman 67 los que nos separan de aquel de 1945. Año a año, y de acuerdo a la coyuntura política, esta fecha -tan cara a la gran mayoría de nuestro pueblo- adquiere,  fue adquiriendo, distintas características.

Fue así como durante los primeros años del peronismo en el gobierno, este día era para celebrar el momento de unión entre nuestro pueblo y su líder.

Después del golpe del 55 se convirtió en el día de los resistentes, de los luchadores, los perseguidos, los proscriptos.

Los 17 de octubre de aquella década del 70 fueron los de los encuentros, encuentros entre los que venían y los que se sumaban, encuentro entre la nostalgia que resiste y la esperanza que transforma; pero también los de las disputas, los de diferencias irreconciliables.

En los 80s y los 90s fueron los de las derrotas de afuera y de las -inenarrablemente mas dolorosas- derrotas de adentro, los de la vergüenza, los días del vaciamiento conceptual y de la adoración de escudos sumavotos; alto el volumen a la marchita, pero sin combatir al capital.


El declinar de ese peronismo nos devolvió allá por 2003 la oportunidad de comenzar a recuperar al movimiento, el Kirchnerismo nos abrió la puerta para esa recuperación de lo conceptual y lo simbólico; o para ser más honesto con lo que pienso, desde el peronismo se empieza a recuperar al peronismo. En esa línea el 17 de octubre y su significación se posiciona como una de las piezas clave de esta batalla, en el terreno de lo simbólico, el 17 es el día de la Lealtad, ya no solo de la lealtad a Perón, sino también de la lealtad del movimiento con su pueblo, como desde hace más de medio siglo viene siéndolo, y si algo ha sido siempre necesario en esto de construir patria, es justamente la lealtad.

La cuestión es como juega este concepto en una realidad política que –como todas- junta en el mismo barco a:
Leales a sí mismos, a los aplausos, a los cargos, al bolsillo.
leales al que manda porque manda, y el que manda, manda…
… y los leales a una idea; la de un país justo, libre, soberano y  para todos.

Es claro, la política como algo esquemático o fuera del devenir humano no tiene más existencia que la que le pueda cobijar algún papel, porque plantear desde un purismo inmaculado las cuestiones del vivir y construir político no resultan más que un ejercicio onanístico del pensar.

No obstante, estos momentos políticos en general y esta fecha en particular son buenas para pensar que la lealtad del 17 de octubre, esa lealtad de un pueblo movilizado para respaldar a su líder, a sus propias conquistas, no se puede traducir en la vacía retórica de las obsecuencias bobas. Tampoco se puede pretender que la batalla culturar sea solo un enunciado bonito de la corrección política.

Y tampoco se puede caer en la simplificación de que la repetición constante de determinadas frases como si de un mantra se tratara convierte a todos (aboliendo la historia) en compañeros.
Mucho menos a quienes gozan de esquivarle el bulto a la coherencia de vivir como se piensa.
Es menester no confundir aquel hermoso fanatismo del que nos hablara Evita con la triste compulsión neurótica de juntar fotos para el muro de Facebook.

Me queda entonces –finalmente- hacer mis mas fervientes votos por que este 17 de Octubre podamos una vez mas reafirmar nuestra lealtad para con este enorme proyecto que es nuestra patria -esa que soñaron Perón y Evita; junto a millones de hombres y mujeres anónimos en doscientos años de lucha y trabajo.
Oponiendo nuestra lealtad unida y organizada, a las siglas sin pasión y los fanatismos fingidos de quienes no saben lo que no quieren saber.
Y con la humildad necesaria de comprender que asi como es mucho lo que se hizo es mucho mas lo que nos queda por hacer.
La vida por Perón, la vida por tod@s.


Daniela, FernandoLuis y Pavlo