miércoles, 10 de octubre de 2012

¿Acumular poder… o construir organización…?




¿Acumular poder… o construir organización…?

 El manual básico de la política nos dice que para llevar adelante un Proyecto político (cualesquiera que sea este), lo primero que debemos hacer es crear  una estructura organizativa (cualesquiera que sea esta), a los fines de que todos aquellos que potencialmente o en la práctica, adhieren o apoyan ese proyecto se den una forma organizativa que les permita: por un lado, hacer más eficiente la propia acción política, y por el otro y simultáneamente, ir ampliando la base de sustentación de esa estructura organizativa a los fines de poder consolidar el Proyecto.

Durante los años de la segunda década infame (menemato), surgió otra forma de “construcción” política (que es la destrucción de la política), consistente en reducir la política a una “simple puja de poder” dónde el vale todo aparece como elemento aglutinante. Esta práctica no es novedosa, fue la utilizada por los viejos “lomos negros”, esos conservadores rancios y añejos, que les heredaron al radicalismo tal práctica. En nuestra Provincia, el radicalismo de Angeloz primero, y de Mestre después son un claro ejemplo del fenómeno, y llevaron tal práctica hasta sus últimas consecuencias. Ambos pudieron mantenerse al frente de la provincia en base a los “acuerdos” (tranzas), que tenían con el mujaidín* riojano, quien mantenía una suerte de guerra santa contra su “compañero” De la Sota. De hecho, sólo cuando ese primer acuerdo fue roto y se produjo el “arreglo” entre ellos, el gallego pudo ganar la provincia. Y lo hizo repitiendo esa vieja práctica de la política conservadora de los “lomos negros” cordobeses, o sea: repartiendo “regalitos” que sólo sirven para cambiar la vida de la gente uno, dos o algunos días más.

La puja de poder se da estrictamente en términos económicos. La política pierde su esencia que es la confrontación de ideas para ser una simple confrontación económica dónde sin lugar a dudas triunfará quien más grande tenga el bolsillo. El “clientelismo” político, hijo dilecto de esta construcción, reduce la acción política al reparto de bienes o “beneficios”. Mientras tanto, la dirigencia de “esa forma de hacer política”, aumenta su patrimonio a costilla de los “vueltos” que se va quedando en tales repartos. Allí pareciera radicar el poder sostenido por los parásitos convertidos en “dirigentes” políticos. Para quienes provienen del Peronismo esta forma artera de “hacer política” es doblemente cuestionable y execrable, pues, como dijera nuestro General “La política no es para nosotros un fin, sino sólo el medio para el bien de la Patria que es la felicidad de sus hijos y la grandeza nacional".

Para quienes integramos La Peñaloza, hacer política es generar conciencia en los ciudadanos, de tal manera que esta toma de conciencia devenga en políticas de estado que consoliden derechos. Asi de clarito y así de simple. La conquista del poder sólo tiene sentido posible – para nosotros -, en cuanto la misma se dé en y desde, esta visión, que no es ni más ni menos que la que nos legaran los grandes hacedores de la Patria.

Desde nuestro nacimiento como Agrupación convocamos a todos aquellos que aunque sea mínimamente, apoyaban el Proyecto Nacional y Popular conducido primero por Néstor y luego por Cristina. Algunos se acercaron y algunos no. Algunos quizás siguen manteniendo esa concepción clientelista de la política. Si es así, los llamamos a la reflexión: el Proyecto que conduce Cristina es incompatible con esa concepción y si aún conviven (esas formas) es porque aún no se ha profundizado el cambio de paradigma. Pienselo… y súmense.  

La POLITICA asi, grande, no es un desfile de vanidades, tampoco es una puja para ver quién la tiene más larga, o quién será candidato a “algo”… la POLITICA es el trabajo humilde, silencioso y fecundo de quienes aportamos a la construcción de una sociedad más justa, más igualitaria, más distributiva y más equitativa.

Y si algunos se van… nosotros seguimos igual. Y en eso repetimos la historia del General “Chacho” Peñaloza: después de cada batalla y más allá de si ganaba o perdía, al reagruparse siempre eran más. Con nuestra Agrupación pasa lo mismo. Eso nos indica que estamos en el buen camino, el de la construcción política, el de la “organización vence al tiempo”. Ese espacio que el “Chacho” resumiera en "Naides, más que naides, y menos que naides".

  

La Peñaloza