viernes, 19 de octubre de 2012

Acto de entrega de la bandera del Operativo Cóndor en Itatí: Palabras de la Presidenta de la Nación





PALABRAS DE LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN CRISTINA FERNÁNDEZ, EN EL ACTO DE ENTREGA DE LA BANDERA ARGENTINA QUE FLAMEÓ EN ISLAS MALVINAS, DURANTE EL “OPERATIVO CÓNDOR”, EN 1996, DESDE LA BASÍLICA NUESTRA SEÑORA DE ITATÍ, EN LA PROVINCIA DE CORRIENTES.

Gracias, muy buenas tardes a todos y a todas; señor Gobernador de la provincia de Corrientes; Intendente de esta maravillosa Itatí; Intendente de Corrientes, Espínola, Camau; Gobernadores de las hermanas provincias de Misiones, de Entre Ríos; del Chaco, de Santiago del Estero y de Formosa, argentinos y argentinas que hoy nos hemos convocado frente al Santuario de la Virgen de Itatí: quiero decirles que he venido a cumplir una promesa – como recién decía el Arzobispo – no he venido como Presidenta, he venido como peregrina a cumplir una promesa que le hice a una mujer que hace cuarenta y seis años, poco más de cuarenta y seis años, el 28 de septiembre  de 1966, junto a su compañero Dardo Cabo y a otros compañeros, fueron 18 los peronistas, que en aquel momento de dictadura, una de las tantas que asolaron nuestra Patria, decidieron en un acto de patriotismo y de reconocimiento nacional, fueron allá a nuestras Malvinas a plantar la enseña nacional como símbolo de soberanía y compromiso de una juventud con la historia de su Patria y la de su pueblo. (APLAUSOS).

Hace pocos meses atrás, vino a entregarme las siete banderas, una de ellas – la más polvorienta – la que más tierra de Malvinas tenía, la que más había, según ella, flameado en el mástil antes de que la bajarán los usurpadores, esa – me dijo – tiene que estar en el Sur, junto a tu compañero – y allí está en el Sur, junto a él. APLAUSOS). La otra – me pidió y me hizo prometer – que la iba a traer aquí para consagrarla a la Virgen de Itatí. Porque ellos, sobre todo su esposo, que era un gran militante peronista y católico, habían hecho un retiro espiritual, antes de comenzar la misión y se había encomendado precisamente a la Virgen de Itatí para que los protegiera. Y ella con su manto y su bondad los protegió. Por eso querían que una de esas banderas descansara para siempre aquí como un símbolo junto a la Patrona de Itatí. Y acá estamos cumpliendo la promesa. (APLAUSOS).

Yo veía y leía cosas que me alcanzaron, hoy, cómo la historia se va entremezclando casi sin quererlo; alguien me alcanzó, hoy por la mañana, algo que yo no sabía. Me contaron que Eva, nuestra Evita, era muy devota de la Virgen de Itatí y que el primer Presidente que visitó este Santuario fue Perón, junto a ella. (APLAUSOS). Y lo que más me impresionó fue que el día que ellos vinieron por primera vez acá, la vez que por primera vez un Presidente pisaba este Santuario era un 27 de octubre de 1947, tres años antes que él naciera y tres años antes que ese mismo 1950 fuera inaugurado este Santuario, que data desde 1600 y que fue tantas veces remodelado. Se entremezcla también con la historia de esta maravillosa provincia de Corrientes, del valor de los correntinos en Malvinas, del valor de ese regimiento 12, que estaba en Mercedes y que formó la primera línea de fuego, en el combate, de Pradera del Ganso, uno de los más cruentos y crueles. Y esos valerosos correntinos fueron reconocidos por el propio adversario inglés que rendidos le rindió honor por el valor que habían mostrado, sin pertrechos casi, mal alimentados y sin entrenamiento pero con el valor de esta tierra que siempre ha regado las luchas de la independencia y la liberación de la Patria. (APLAUSOS).

Jóvenes en el 66 para rescatar los símbolos y clavarlos allí, junto a la bandera; jóvenes también en Malvinas entregando su vida por la defensa de la Patria y la soberanía nacional y hoy también jóvenes, miles y miles de jóvenes con banderas, pero que ya no necesitan…, miles de de jóvenes, pero ustedes tienen una inmensa suerte, que ellos no tuvieron, ellos tuvieron que levantar banderas en momentos de dictadura, en momentos donde no había democracia, en donde estaba prohibido pensar o decir un nombre, o cantar una marcha. Y los otros murieron también por su Patria, en medio de la más feroz dictadura de la que se tenga memoria; ustedes – jóvenes argentinos – tienen la inmensa suerte de hacer flamear estás banderas en una democracia plena de derechos, de garantías, en un país del que me siento orgullosa de presidir porque si las décadas pasadas fueron las décadas perdidas, yo quiero decir – con mucho orgullo – que está década, que comenzó un 25 de mayo de 2003, es la década ganada por todos los argentinos. (APLAUSOS). Porque hemos reconquistado derechos que se habían perdido, trabajadores que volvieron a recuperar su trabajo; convenciones colectivas para negociar libremente los salarios; docentes que van a la escuela a enseña y no a darle de comer a los chicos; niños que tienen la cobertura – si tienen padres que no tienen la suerte de tener un trabajo, o un trabajo registrado – de la Asignación Universal por Hijo que les otorga el derecho a la educación y a la salud; millones de ancianos, millones de nuestros viejos que se han incorporado a un sistema previsional, al que no tenían derecho porque no le habían hecho los aportes o porque los habían echado antes y no tenían trabajo. (APLAUSOS).

Jóvenes que hacen flamear sus banderas en escuelas nuevas, en nuevas viviendas, en nuevas rutas, jóvenes que hacen flamear sus banderas en millones de obras a lo largo y a lo ancho del país. Pero por sobre todas las cosas porque creo que además de las cosas materiales, que son indispensables para vivir y para la dignidad del ser humano también hemos ampliado los otros derechos intangibles, aquellos que colocan a las minorías en un píe de igualdad con todos, hemos ampliado los derechos porque en definitiva, hoy, cada argentino puede decir lo que piensa, lo que siente, donde quiera, cuándo quiera y como quiere. (APLAUSOS). Algo que esos padres, que ya no son jóvenes, y fue fueron al “Operativo Cóndor”, a esos jóvenes correntinos que regaron su sangre en Malvinas, y que más tarde desesperados por la locura de la guerra y la desesperanza no tuvieron.

El reparo, que hoy venimos a dar, el reconocimiento también a quienes fueron víctimas de la represión, allá en 1999, y que como no encontraron justicia en la Argentina tuvieron que ir a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, hoy también venimos reparar esos derechos. Muchas veces se nos crítica porque dicen que tenemos mano blanda o porque cuando hay un corte o alguna cosa no reprimimos o no sacamos, miren prefiero pasar por blanda, prefiero que me critiquen antes que ser responsable de regar la tierra argentina con la sangre de un compatriota. (APLAUSOS).

También venimos a ampliar derechos de lo que fue el Plan Nacer, para ampliarlo también a los jóvenes, hasta los 19 años. Por eso el convenio, que hoy hemos firmado, por 100 millones de pesos con la provincia de Corrientes. Y yo quiero, aquí, frente a la Virgen de Itatí, frente a todos ustedes pedirle a todos los argentinos, a los 40 millones de argentinos que es necesario, hoy más que nunca, en un mundo difícil y complejo, donde quieren una vez más clavarnos las garras desde afuera, como en tantas otros oportunidades con la complicidad de algunos desde adentro, quiero pedirles a los 40 millones de argentinos que estemos unidos porque la unidad nacional es el presupuesto básico para seguir creciendo.

Hemos protagonizado, durante esta década, el crecimiento económico, social y cultural más virtuoso de nuestros 200 años de historia y lo hemos hecho porque hemos unido el corazón, nuestra mente sabiendo que no hay posibilidades de desarrollo y crecimiento si la economía no incluye al hombre y la mujer concretos de carne y hueso. Por eso reivindicamos con uñas y dientes este proyecto de inclusión social nacional, popular y democrático, profundamente democrático. (APLAUSOS).

Finalmente, mis queridos amigos, compañeros y compañeras, hermanos y hermanas, quiero pedirle y que todos le pidamos a la Virgen de Itatí, primero que me siga dando fuerzas para seguir adelante. No es lo mismo que cuando lo tenía a él al lado. También quiero pedirle a la Virgen que proteja a los argentinos, a los que todavía no hemos podido llegar, a los argentinos que todavía les falta trabajo, o un techo, salud o educación, quiero pedirle a la Virgen que los proteja hasta que podamos llegar desde el Estado para poder llegar todavía a esos argentinos; quiero también pedirle a la Virgen por los millones de argentinos que hoy tienen trabajo, que hoy pueden tener educación para sus hijos para que los siga ayudando y que esto siga siendo así. Y quiero pedirle a la Virgen también que ablande el corazón, que rece por aquellos que todavía no entienden que es necesario colaborar con solidaridad, con unidad, con organización para que Argentina sea un país que pueda cobijar a los 40 millones de argentinos; a esos que tanto tienen, a esos que la vida les ha deparado un destino, educación, casa y posibilidades, que comprendan también que es necesario seguir trabajando en esta dirección para los que no han tenido esa suerte. Yo le pido a la Virgen que también los ilumine a ellos para que comprendan la necesidad de más amor y no de odio, porque el odio no lleva a ninguna parte, necesitamos mucho amor, que la Virgen derrame amor y bendiciones sobres los 40 millones de argentinos, que la Virgen guarde a los que hace 46 años fueron a Malvinas, que la Virgen proteja y guarde a los que descansan eternamente en Malvinas y que la Virgen proteja a nuestra Patria para siempre, para que flameen sus banderas, para que flamee su juventud y para que el pueblo sea feliz y la Patria grande. (APLAUSOS).

Gracias Corrientes y gracias a todos. (APLAUSOS).