domingo, 14 de noviembre de 2010

Veredas opuestas



Me ubico en un asiento de la tercer fila del bondi, apretó la bolsita donde llevo el repuesto que compré para la chata, un rulemán que me costo setenta mangos; a lado mío un pibe saca de una bolsa de un conocido comercio de electrodomésticos, una linterna gigantesca, de esas que tienen todo tipo de funciones, el la mira y remira contento con su compra, le pregunto cuanto le costó y me dice “ochenta pesos, esta rebarata…”. Comienzo a mirar alrededor y entre los asientos hasta donde puedo mirar veo que además del pibe y de mi, hay dos personas más que regresan de la ciudad con compras que por lo menos, son fuera de lo común. Una señora lleva una bolsa grande con un acolchado, una piba no deja de mirar el manual de su cámara digital compacta.
Tienen cara de felicidad, a su manera todos han concretado un sueño aunque sea pequeñito.

Unas horas mas tarde entro a un establecimiento de cabañas, en la entrada me encuentro con un profesional que se baja de su lujoso auto ultimo modelo. Al rato soy participe – en calidad de testigo -, de un dialogo entre este profesional y el dueño de las cabañas que está con su señora; todos se quejan de lo mal que está la situación “este año tenemos pocas reservas, todos llaman y nadie concreta” se queja el cabañero; “la presidenta se equivoca”, acota el profesional. Se ponen a hablar de negocios e inversiones inmobiliarias… de los más de 300.000 dólares que valen esas cabañas… están enojados, crispados… “con esta política – dicen – no se adonde vamos a parar”…

Por suerte me tengo que alejar del lugar… me lleva un rato entender el enojo de estas gentes…

Pero la respuesta está ahí nomás, bien cerquita,


a ellos los enoja la alegría de la gente que viaja en bondi…

2 comentarios:

Viviana y Pablo dijo...

si amigo, pareciera que nuestra valía solo se comprende en relaci´n al lugar que ocupan los demás: si hay alguién más "abajo", eso asegura que estamos "arriba" (yo estoy al derecho dado vuelta estás vos !!)Parecido el comentario que me hicieron, que "desde que los pobres cobran asignación no se puede entrar al correo, todo lleno de cáscaras de naranja"Cuanta miseria humana!! saludos

Fernando Luis dijo...

Inobjetable, la revolucion de los canguros está en marcha...
y al que no le guste, que haga caso al Diego...