martes, 16 de noviembre de 2010

"C'est la politique, stupide ..."


Allá por diciembre del 2005 el compañero Nestor sacó definitivamente de nuestro bocabulario la ignominiosa sigla -FMI- contra todos los augurios nefastos de los eternos erradores de pronósticos que hoy tienen el tupé de pretender dictarle el presupuesto a la compañera que legítimamente votamos para que lo hiciera. Así como años atrás abogaban por pagar una deuda cuatro veces superior a la que finalmente logramos negociar, hoy (demostrando que por aquellos años perdieron la calculadora y ya no la han vuelto a encontrar) esperan que la floreciente imaginación de Prat Gay supere el largo trabajo de la oficina y el equipo gubernamental, que lleva su buen tiempo laburando, recreando la proeza de Mendeliev, quien soñó la tabla periódica en un famoso acto de inspiración, que sinceramente dudamos que este contadorsuelo pueda repetir.
La negociación que se emprende con el "Club de París", la que tantas veces fue juzgada imposible sin la participación del FMI (Fondo monetario internacional, para los mas chicos que no conocen el significado de la sigla) la importancia de esta negociación es económica, pero mucho mas lo es política, simbólica; habla de una forma de relacionarse entre pares, pares iguales que tienen disposición a ceder y exigir; dejando atrás la lógica de que nosotros cedemos y ellos exigen.
Dijimos simbólica, y esto nos resulta de gruesa relevancia, en tanto que palmo a palmo desde 2003 venimos recuperando la legitimidad de "la política" y con ella de todo lo adulto que encierra la capacidad de negociar, de convencer, de sumar y -por que no- de presionar y condicionar cuando esto es legitimo y conveniente.

Todo lo legitimo será herramienta, en las hábiles manos de nuestra conductora, o en nuestras humildes capacidades. La política será el legado, el de Néstor, y también el nuestro.