domingo, 21 de noviembre de 2010

Amateurismo


Hoy veníamos comentando, con un compañero, un temita que puede parecer trivial pero que encierra algo que bien puede servir de exacta descripción de una época.
Veníamos dando una vuelta por distintos recovecos de esta ciudad, que era hasta hace muy poco territorio enemigo para cualquiera que siquiera pareciese KaKa, mirando las pintadas políticas en los muros que se sucedían a diestra y siniestra. Lo que finalmente nos llamó la atención, de todas estas expresiones políticas al puro ferrite, fue la calidad de la factura. La enorme mayoría de las pintadas que pudimos ver denunciaban las inhábiles manos del neófito, el tembloroso pulso del letrista hecho mas a valentía que a oficio...
-No debe ser buena noticia para todas las pymes que se dedican a la pintada política, esta ebullición de tanto pintor amateur- me decía el compañero PV.
Y nos quedamos un rato chamuyando de ese tema...

En los 90s, era mas bien difícil que un partido grande pudiera conseguir algún tipo que les militara, de echo los partidos chicos tampoco lo tenían fácil, y esto a la larga devino en la aparición(o la proliferación) montones de microemprendimientos (o a veces no tan micros) que se dedicaron a la tercerización empresaria de la militancia política.
La segunda década infame, prodiga en mezquindades, y mezquina en casi todo lo demás, borro del imaginario de gran parte de la población la posibilidad de búsquedas colectivas de cualquier índole y lo que sobrevivió de la política cuando se abolieron las búsquedas colectivasfue un visión individual y cortoplacista de "lo político", la política fue un conchabo, en todos los niveles fue así, nadie hacia nada sin que medie una moneda...
A la sombra de esta lógica, pudieron acceder a alquilar estos equivalentes industrializados de la militancia, organizaciones político/comerciales de toda laya, desde aguerridos grupos de izquierda revolucionaria, hasta lances como el de Cacciatore, o Macri, pasando -por supuesto- por los grandes partidos nacionales, principales clientes de esta nueva veta comercial...
Y un día empiezan a volver las banderas echas a sabana y aerosol, a competir con las gigantografias de prolija terminación de estudio del centro; las pintadas de letra despareja, chorreadura y falta de ortografía, a pelearle lugares a las rimbombantes pintadas con fondo amarillo y letra normalizada; mesas en cualquier esquina, volanteros de pocas pulgas y decisiones reales tomadas en el patiecito de un PH -hablando bajito para que no se chiven los vecinos- se reproducen contrastando con los decorados locales con fotos sonrientes y computadoras donde arreglados promotores hacen marketing político siguiendo las decisiones tomadas en la mesa directiva de alguna consultora de imagen por videoconferencia.
Algo cambió, alguien logro cambiar algo. A los fines literarios seria correcto no nombrarlo, pero su nombre tiene un sabor tan especial en la punta de los dedos de quien lo escribe que no me voy a privar de hacerlo...
Néstor, Néstor Kirchner logro cambiar algo, Néstor nos devolvió el placer de esta política cimarrona, contrahecha, pecheadora, sinvergüenza, cachafaz, insolente, nuestra...
Igual parece que a las pymes de la militancia política les queda bastante mercado, pero ya no todo.
Hay un política que volvió, que reventó las mordazas de la indiferencia y está gritando a lo que le da la voz, que tiene un grito que nadie puede apagar; entonces -como no podia ser de otra forma- las empresas políticas empezaron la campaña y no pudiendo mostrar bosta ajena, decidieron sacar a la luz tooooda su bosta propia, añeja o recién cagada...
Calculando que cuando un pisa mierda, no piensa en quien es el dueño del perro, sino en que por que no van todos los perros a la reconcha de su madre
La Sra de Barrionuevo es una pelota enorme de esa bosta, no por que lo haya surtido al compañero Kunkel, sino por derecho propio (como bien ganancial) de toda la mierda que sembró para su marido.
Las dos boludas, boludas, boludas, boludas, boludas, boludas, boludas, boludas boludas, boludas, boludas, boludas boludas, boludas, boludas, boludas, que armaron la patraña de los mensajitos, también son parte del comercio que entró en decadencia.
De este lado de la payasada está la política, del otro lado de la payasada , también está la política, lo único apolítico es la payasada...