martes, 31 de agosto de 2010

Carta desde el año 2085.


Los pibes chicos a veces no entienden cuando uno les explica algunas cosas, es que el mundo cambió tanto en tan pocos años, y los chicos están tan acostumbrados a las presentaciones holísticas, tan gráficas y explicativas, con tanto gráfico e imagen 3D, y tanto sonido espacial y tanto de todo eso; pero a mi toda esa tecnología me hace doler el bocho mas que otra cosa. En la época que yo era pibe, todavía, se usaba en algunas familias eso de contar, nosotros eramos chiquitos y los grande en lugar de pasarnos presentaciones holísticas (o algo parecido que se usaba en la época, la televisión) nos contaban las cosas, como una relato, como un cuento diría (un cuento es como una presentación narrativa pero solo con sonido unidimensional) donde nos contaban las cosas de un mundo que después "iríamos a ver".
Ayer Fernandito volvió de la escuela feliz, como siempre, a pesar de las criticas a la ley de asistencia física obligatoria, y a pesar de que la argentina es el ultimo país que sostiene esta legislación, yo considero que es mas piola para los chicos esto de IR A LA ESCUELA que el sistema de "login educativo" que tanto pregonan los voceros del Partido Socialista Neoliberal y otros amantes del ultimo grito de la tecnología; Fernandito viene contento de la escuela, y junto con "el fútbol" que es la otra actividad de asistencia fisica que tiene, son las que mas le gustan; no puedo evitar sentirme algo orgulloso de esta elección, a pesar de lo "seguras" que son las actividades en la holoconsola de juegos, me encanta que el pibe haga cosas de verdad (ahí se me nota lo veterano ¿no?); bueno, pero me estoy desviando del tema, decia que el nene volvio contento especialmente ese día, por que estuvieron hablando de la historia de las familias, y el le pudo contar a los compañeritos las historias que yo siempre le cuento de la época en que yo tenia la edad de el, allá por el segundo lustro del siglo, en ese mundo tan distinto pero a veces tan parecido al de nuestros días.
La conversación con mi nieto, me hizo poner bastante nostálgico, y como (mal que le pese a los filósofos de la auto-ayuda) la nostalgia es un comensal que siempre estoy dispuesto a admitir con gusto; me puse a revisar las cajas con porquerías que quedaron de mi viejo, cosas viejas, de otro tiempo, discos rígidos, almacenes USBs, diarios viejos, libros, fotos (los mas grandes saben de que hablo) y la cosa termino en una mar de papeles y cablerios digno de un "escritorio" de los años 10s.
A mi me tocó nacer apenas terminado el periodo que los maestros de historia llaman "de la dependencia" y que llega mas o manos hasta la época del segundo centenario; a veces los cuentos de mi viejo se me mezclan, y termino por pensar que papá vivió los tiempos de Rosas o de Perón, pero una cronología exacta me dice que la época de mi viejo, fueron los últimos años de "la dependencia" y los primeros de nuestra época, allá por los tempestuosos años de M*nem, Kirchner, Alfonsin (el bisabuelo del que está ahora liderando el Partido Socialista Neoliberal).
Mirando las fotos me vienen los recuerdos, a veces algo borrosos de aquella época, de interminables reuniones en casas de amigos, debatiendo política, de "vaquitas" para comprar algo de pintura y con la que estos viejos escrachaban paredes con sus ideas y esperanzas, de mi viejo sentado horas a la computadora, escribiendo notitas y reputiandose con opositores en los "foros", que estaban de moda por aquellos años, me acuerdo de aquel "Clarín", que no era la pagina de clasificados que hoy languidece en la vieja red, sino que era una empresa dueña de todas las comunicaciones, y que en mi infancia se había transformado en un nombre aborrecible, semejante a una putiada; de los actos -¿vamos a ver a la Presidenta? me decía mi viejo, y yo saltaba de alegría, por que la salida de un acto era igual a comidas por la calle y largos paseos con los amigos- y la manifestaciones, que por entonces eran un importante elemento de la política.
Me acuerdo de la enorme alegría, de aquella vez que la patria ganó, en una elección, el segundo mandato de Kirchner, ese que aseguró la marcha de nuestro país en la senda que aun hoy nos tiene llenos de orgullo; poco antes de la reforma económica y política, que después se incluyó en la constitución. Me acuerdo de festejos y asados, de reuniones y alegrías, pero también me acuerdo que mi papá siempre me explicó el por qué de tanta alegría, me contaba siempre de "los presidentes malos" y de como iban a cambiar las cosas cuando estuviéramos seguros de que ya no volverían.
A mi viejo le encantaba contarme la historia, y a medida que crecí la historia se hizo mas larga mas compleja, y hasta en alguna época confieso que me hincho bien los guevos que el viejo "contara siempre lo mismo", papá sonreía indulgente, y al tiempo lo empecé a entender; hoy soy yo el que piensa :"Los pibes chicos a veces no entienden cuando uno les explica algunas cosas..." pero también se que cuando crezcan las van a ir entendiendo; mi viejo se murió con una sonrisa en la boca, y como no creía en el cielo, vaya uno a saber a donde se fue, a algún lugar adonde lo estarían esperando tantos y tantos que como el habrán estado contentos de saber que al final ganaron, y que lo hicieron con dignidad, aun las veces que le pifiaron.
Y hoy, con esta dulce nostalgia, quisiera mandar esta carta a aquel principio de siglo, que me lo imagino tan lleno de incertidumbres, mandarla para que papá sepa que al final, ganaron, y que aunque no ganaran, el solo hecho de seguir remando, es lo que va a lograr que hoy, cuando Fernando (si, el guri lleva el nombre del bisabuelo) llegue de la escuela, lo haga (como todos los días) feliz y sano. Privilegiado...

5 comentarios:

Anónimo dijo...

me dio vertigo, me gusto mucho, un abrazo abuelo.

Pavlo

Anónimo dijo...

Emotiva, creible, hermosa
asi esta historia
que espero sea un anticipado relato de la verdad de los hechos por venir.

Un abrazo

Melena

Guillermina dijo...

Muy bien!

polaris2 dijo...

un viaje al pasado ...o a la realidad del hoy

Daniela dijo...

Casi se me pianta un lagrimon Fernando Luis!