miércoles, 10 de julio de 2013

¨muchas gracias por acompañarme en los momentos más dolorosos y sepan que siempre voy a estar junto a ustedes desde cualquier lado, porque por sobre todas las cosas, soy una militante peronista de toda la vida. No salí de un repollo, no cambié de un partido al otro, siempre estuve en el mismo lugar.¨




PALABRAS DE LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN, CRISTINA FERNÁNDEZ DE KIRCHNER, EN EL ACTO DE CONMEMORACIÓN DEL 197° ANIVERSARIO DE LA DECLARACIÓN DE LA INDEPENDENCIA, EN LA CIUDAD DE SAN MIGUEL DE TUCUMÁN

Muchas gracias, muchas gracias a todos y a todas. Muy buenos días o buenas tardes, porque todavía no hemos comido.

Señor Gobernador de la provincia de Tucumán; señor Vicepresidente; querida Bety; señores gobernadores de las provincias de Jujuy, de La Rioja, de Salta, de Santiago del Estero; Madres, Abuelas, querida Susana Trimarco que también nos acompañan.

Ayer no más, en una escuela rural del Gran Buenos Aires, entregábamos a un alumno de una secundaria pública argentina, la computadora número 3.000.000 y antes, los profesores nos habían brindado, con motivo de este próximo 9 de Julio, una breve clase de historia, a través de la computadora, acerca de cuántas provincias habían concurrido a este Congreso en 1816, cómo se conformaba la patria, por qué no había venido Corrientes y otras provincias que integraban los pueblos libres del Sur liderados por Artigas.

Y yo dije: ¡Qué bueno mañana 9 de Julio, qué bueno poder ver y conocer esa historia, comparar aquella situación, aquel mundo, aquella patria que teníamos en 1816, lo que pasó en estos casi 200 años y lo que está pasando hoy aquí en la Argentina, en nuestra región y en el mundo!

Me encanta ver ese grupo de chicos y chicas pintadas las caras con las banderas de las patrias latinoamericanas, ahí vemos a Colombia, Venezuela, Cuba, la Argentina, Paraguay, Uruguay, Chile...

Y decirnos por qué, qué pasaba que se conformó aquel Congreso de 1816, había que apurar la declaración de la independencia. Porque lo que parecía un mundo diferente, con la caída de las monarquías, volvía a restaurarse, había sido vencido Napoleón Bonaparte y se restauraban todas las monarquías y el colonialismo de vuelta en la vieja Europa.

Luego siguió la historia donde se dividió, a partir de las grandes potencias del mundo, el trabajo. ¿Cuál iba a ser lo que iba a ser lo que va a hacer cada región? Hubo luchas en los distintos países de las Américas, para ver qué rol cumplíamos en la economía mundial.

Y aquí, mal que le pese a quién le pese y la historia oficial, ganaron los que pensaban que la Argentina, allá en 1852, 1853 cuando Rosas es derrotado, ganaron los que creían que la Argentina debía ser solamente proveedora de materias primas sin elaboración, sin valor agregado, con gente ganando dos mangos en el campo, sin operarios, sin trabajadores, porque las grandes potencias se habían asignado el rol de industrializar ellas en sus países, esas materias primas que por pocos pesos se llevaban de aquí, nuestros recursos naturales, renovables y no renovables, lo minerales y los cereales, la carne y acá, una Argentina para pocos.

Pero aquel mundo donde Londres se proponía como el gran taller del mundo y nosotros, y cuando hablo de nosotros no hablo de Argentina, hablo de Argentina, hablo de Chile, de Uruguay, de Perú, de Paraguay, de Bolivia, de Colombia, de Venezuela, energía, minerales, cereales, materia prima. Eso fue también el pacto Roca-Runciman allá por el 30 y pico, en la gran crisis del 30.

Mientras tanto, en otro país, casi al mismo tiempo que acá era derrotado Rosas, un poco más tarde allá, en el gran hermano del Norte, ganaba Abraham Lincoln, abolía la esclavitud y se decía que la gran potencia del Norte iba a ser la gran industrializadora. Ese era el desarrollo y esa era la división que se mantuvo y se mantiene.

Pero hoy, hay un nuevo mundo y estamos frente al mismo dilema, se han invertido los roles y con la aparición de grandes potencias en cuanto a cantidad de gente que demanda comida y alimentos, allá en China, India y todo el Sudeste Asiático, las materias primas han vuelto a tener un rol preponderante. Pero, por favor, no nos creamos que hemos ganado esta batalla. Al contrario, se está perfilando un nuevo mundo y lo estamos viendo en algunas cosas que pasan en los países de la región, que en estos años hemos crecido gracias a la industrialización, al valor agregado, a la administración del comercio, al desendeudamiento al que nos tenían sometidos esclavos con las políticas del Fondo Monetario Internacional.

Néstor Kirchner recibió un país con un endeudamiento de más del 160 por ciento de su PBI, con 25 por ciento de desocupados, con fábricas cerradas, con todo que se importaba. Hemos dado en esta década una larga y dura batalla cultural y de opinión, porque nos decían que esto no podía durar, que no íbamos a ser capaces de desarrollar nuestra propia industria, que íbamos a generar nuestra propia fuente de financiamiento, que íbamos a pagar pero no a costa del pueblo, sino con el pueblo incluido a través de la educación, la salud, las jubilaciones.

Pero ahora también, como en 1816, estamos ante una nueva configuración mundial. Claramente hay un intento que puede visualizarse a través de las políticas de que nosotros, la América del Sur, gran productora de energía, de minerales, de alimentos, de commodities vuelva a ser esa proveedora de commodities y se trasladen las grandes fábricas o factorías, allí donde hay miles y millones de personas dispuestas a trabajar por mucho menos salario del que se paga aquí en la región.

Y ya las grandes potencias no necesitan que sus fábricas estén allí donde ellos están. Al contrario, les basta con dominar la ciencia, la tecnología que es lo que va a determinar el valor agregado, no la mano de obra, porque antes los explotaban, ahora los excluyen, son dos modelos históricos y momentos históricos sumamente diferentes.

Los gobernantes de los pueblos de la América del Sur, que hemos dado batalla en esta década incluyendo a millones de compatriotas, tenemos el deber de mirar lo que está pasando y unir nuestras fuerzas, porque también van ellos a querer manejar, como de hecho lo están haciendo, las finanzas. Se reservan entonces, la crema del valor agregado, la administración de los recursos que genera el trabajo mundial y quieren volver a una nueva configuración del mundo.

A mí la verdad que cuando yo escucho algunas discusiones y algunas opiniones aquí, de dirigentes de otras fuerzas, inclusive de dirigentes empresariales hablando de lo pequeño y no dándose cuenta de lo que está pasando y de lo que tenemos que hacer para que no vuelva a pasar, siento que por momentos me corre frío por la espalda. Me corre frío por la espalda cuando fui el otro día a Bolivia y vi que un presidente hermano había sido detenido durante 13 horas como si fuera un ladrón; me corre frío por la espalda cuando nos enteramos que nos están espiando a todos a través de sus servicios de informaciones en Brasil.

Hoy venía leyendo aquí y del otro lado, dentro de mi propio país, sólo escucho silencio. Me acuerdo cuando quisieron montar una suerte de escandalete como que había una suerte de espionaje de la Gendarmería, Proyecto X, inexistente, se armó un lío. Ahora resulta que se enteran que nos están espiando desde el Norte y nadie dice nada. ¡Claro, es mucho más cool la CIA que un gendarme! Entonces pareciera que nadie dice nada.

Yo espero que ahora en la reunión del MERCOSUR, este próximo viernes, los presidentes tengamos un fuerte pronunciamiento y pedido de explicaciones ante estas revelaciones que, en realidad, más que revelaciones son confirmaciones que teníamos de lo que estaba pasando.

Por eso, frente a todo esto, frente a este mundo diferente y complejo que se avecina, teniendo en cuenta lo que recién José mencionaba y que todos ustedes conocen, todos los logros de los millones de puestos de trabajo, de los convenios salariales, de ese Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil que se reúne desde el año 2003 invariablemente todos los años para fijar el salario mínimo de cada trabajador argentino, frente a las universidades, 48 universidades nacionales, 9 fundadas en esta década que permiten que los pibes puedan estudiar sin tener que abandonar casa y trabajo, frente a la salud, esta salud que hemos recuperado...

Estuve hace pocos días inaugurando aquí en esta querida Tucumán, que alguna vez la mostraron como capital de la desnutrición infantil, como hicieron con Santa Fe también ¿se acuerdan con los gatos?, que decían que los santafecinos comían gatos, esas humillaciones que nos armaban mediáticamente para hacernos sentir que éramos una porquería y que no servíamos para nada, porque ese es el objetivo, bajarnos el ánimo, sentir que no somos capaces de ser libres, de ser dignos, de ser mejores. Lo que no nos perdonan en el fondo, es haber levantado la autoestima del pueblo argentino, eso es lo que no nos perdonan, de haberlos hecho un pueblo alegre y con derechos, eso es lo que les da rabia.

Y entonces, cuando decía de la salud cuando inauguré aquí el hospital maravilloso, cuando tendemos ese calendario con 16 vacunas obligatorias, algunas que no se dan ni siquiera gratuitamente en los países más desarrollados.

Cuando hablamos de nuestros viejos incluidos, casi 3 millones de jubilados que estarían a la vera de Dios, sino hubiéramos incluido a los que habían sido despojados de sus derechos, o esa movilidad jubilatoria.

Todos me dirán qué va a pasar, cuáles son los instrumentos entonces en esta etapa que se avecina en lo mundial y en lo regional. No tengan dudas, acuérdense de estas palabras y de este 9 de Julio: ese es el mundo que se está planteando y que nos quieren imponer, volver a reprivarizar nuestras exportaciones, volver a ser grandes productores de materia prima con poco valor agregado. Y vamos a dar batalla, porque vamos a profundizar este modelo de Estado, de inclusión, de valor agregado, logrando mayor competitividad y también peleando por la unidad regional.

¿Qué hacemos entones? ¿Cuál es el instrumento más poderoso que hemos logrado los argentinos en esta década reconstruir además de la autoestima? El Estado, que es el gran reparador y el gran constructor y junto al sector privado, para la ayuda, para el crecimiento; el Estado que necesita de sus 3 poderes, de un Poder Ejecutivo que en estos 10 años ha administrado el comercio ayudando al empresariado nacional y a la banca nacional como nunca antes nadie lo había hecho.

Vamos a hablar claro, argentinos: hasta el año 2003 y basta mirar los números, la posición dominante en el sector financiero, era la banca extranjera. Hoy es la banca nacional y los banqueros son los mismos, no es que vinieron algunos más inteligentes. Lo que vino es un Estado que desarrolló la industria nacional que les permitió a ellos desplazar en el ránking a la banca extranjera y ser hoy más importantes. Lo digo por si hay algún banquero distraído que no se da cuenta.

Lo mismo pasa con los industriales, con los empresarios, con los comerciantes y, además, también, como los políticos, podemos salir a la calle, no como en el 2001 que cuando identificaban a un empresario, a un banquero o a un político lo corrían para paliarle y pegarle. Esa es la Argentina que hemos reconquistado.

¿De qué se trata entonces? De un Estado que desde el Poder Ejecutivo...Acá me alcanzan algo porque me estaba olvidando de algo.

De que aún, en este mundo que se derrumba, donde se caen todos los precios internacionales, hemos logrado un crecimiento de la actividad económica abril contra el mes de abril del año pasado, de un 7 por ciento; la construcción, creciendo al 7,7 por ciento y el superávit comercial del mes de junio contra junio del año pasado, aumentando un 26 por ciento, 4.944 millones de dólares a mitad de año. Y eso que hay algunos que creen que guardándose un poco de la cosecha nos van a correr. Temo decirles que no nos van correr, no nos van a correr ni me van a hacer tomar decisiones equivocadas, porque antes está la patria. Y en el fondo, luego terminan dándose cuenta, siempre un poco más tarde. Porque tener plata no te hace más inteligente, ¡eh!, guarda, guarda, no te hace más inteligente. Es más, muchas veces cuando tenés tanta, no te dás cuenta y te mandás alguna macana.

Por eso, digo que es necesario tener inteligencia para esta etapa y comprender que en la figura del Estado, como gran constructor de las políticas económicas, sociales, reconocer algo muy importante para ayudar a desarrollar aún más el sector privado.

Y ese Estado, no es solamente el Poder Ejecutivo, ese Estado también es el Poder Legislativo que requiere de hombres y mujeres que cuando toman decisiones, más allá de las lógicas ubicaciones partidarias, lo hagan pensando en los intereses de la República Argentina, de la patria y no en lo que le marcan o le dictan desde una agenda corporativa que ni siquiera es económica sino apenas mediática.

Esto no significa renunciar al legítimo y necesario juego de oposición y oficialismo. Pero miren lo que pasa en ese gran país del Norte, a ver si encuentran algún legislador que fuera de su país hable en contra de su propia patria o de las autoridades de su país.

No, no, no, no comen vidrio, son estadounidenses pero no comen vidrio. Saben que los intereses de su país están antes que los intereses de cualquier otra cosa. ¿Por qué –sobre todo algunos que tanta admiración le tienen- no los imitan un poco más en esto de defender los intereses del país? Por eso decimos que tenemos que aliviar ese Estado.

Y también hay otro estadio y otro poder que es el Poder Judicial que también, sin renunciar a la independencia que tienen que tener los tres poderes, de lo que no se puede tener independencia es de los intereses de la Nación y del pueblo después de todo.

Por eso, fortalecer el Estado, no es fortalecer un gobierno ni un partido. ¿Y saben por qué? Porque nadie es eterno ni lo quiere ser en el gobierno ni ningún partido es eterno.

Lo que debe ser permanente, lo que debe ser para siempre, es nuestra patria, la Nación argentina, la República Argentina. Esto es lo permanente y lo que debe movilizar y unificar todos los esfuerzos de empresarios, de comerciantes, de docentes, de estudiantes, de gobernantes para poder sostener este crecimiento.

Momentos difíciles, lo sabemos también aquí en Tucumán para los pequeños productores azucareros, aquellos de menos de 15 hectáreas. Sí, sabemos que hay productores muy pequeños...

Hoy también queremos anunciarles, Gobernador, que he dispuesto que el ministerio de Agricultura y Ganadería, junto con el de Economía y usted como progobernador, conformen una unidad y destinar a esa unidad 60 millones de pesos para que los más...tenemos aproximadamente aquí en Tucumán, no pasa lo mismo en Salta y en Jujuy donde las producciones son más grandes, aquí tenemos aproximadamente unos 6.000 pequeñísimos productores de menos de 15 hectáreas, el precio del azúcar internacional se vino en picada, los precios internacionales están por el suelo.

Hoy es más sustentable para la industria azucarera el precio interno que el precio que se paga afuera. Que se notifiquen y lo vamos a sostener a partir de estas políticas y de la administración de comercio. Lo sabe la industria azucarera que, además,...producción que ha tenido y vos lo sabés José y lo sabe todo tucumano o jujeño o salteño medianamente bien informado, vamos a ayudar a los pequeños productores.

Lo único que pedimos es agilidad, no burocracia y transparencia para que llegue a quien realmente lo merece y lo necesita para sostener la producción y el sustento familiar. Casi agricultura familiar.

Pero, ¿saben por qué podemos hacer eso? Esto no es porque uno patea la baldosa y sale la plata. No, para nada. ...Comercio, eso que a muchos le molesta y nos permite tener superávit comercial en dólares. Porque tenemos, además, política crediticia del Banco Nación, no ya para las megaempresas, sino para las pequeñas y medianas industrias y es lo que queremos seguir sosteniendo.

Porque, además...Son los pibes, Moreno, no es cualquier cosa. A veces los pibes, que no tienen filtro, entienden mucho más que otros u otros se hacen los desentendidos porque tienen intereses. En fin, no sé cómo será la cosa. La cosa es que hay bastantes que se hacen los tontos. No es que sean tontos, se hacen nada más.

Pero, bueno, además, de lo que hemos realizado, como vos decías José, con la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, que nos permite afrontar con nuestras reservas el pago de la deuda y también, disponer que parte del dinero que tienen depositado los bancos, un 5 por ciento apenas, sea destinado para préstamos para la producción del sector privado. Que también debe comprender la etapa global y regional que están viviendo. Sobre todo, algunos te refregaban muchas veces por la cara algunos ejemplos de otros países que parece ser no eran lo que eran, y no es que seamos mejores ni peores que nadie, acostumbrémonos a no compararnos con nadie; acostumbrémonos a ser lo que somos nosotros, a guiar las políticas que nos convienen y las que son más convenientes para los millones de argentinos.

Yo quiero decirles también desde esta capital de la independencia argentina, que así como no va haber trabajadores independientes en un país dependiente, tampoco va a haber grandes empresarios ni grandes financistas si no logramos sostener el modelo.

En todo caso, en esta etapa tan particular del mundo de la región, si antes se la llevaban en pala, ahora a lo mejor la tienen que recoger en alguna cuchara sopera. Pero igualmente, me parece que hay poner un poco de sentido común.

No pido generosidad, no pido sentimientos, estamos hablando de economía y yo también soy fría cuando hablo de economía y de intereses.

Pido, simplemente, inteligencia para entender lo que están queriendo hacer, no solamente con la Argentina, sino con la región. Y como todos tienen muchos intereses aquí, otros tienen otros en otras partes también, pero sepan que esas cosas también pueden desaparecer de un momento para el otro.

El otro día, estaba mirando una película que te enseña un poco cómo otros construyeron su historia. Una historia...la de Lincoln, aquel maravilloso presidente norteamericano que abolió la esclavitud. No la hizo Fidel Castro, la dirigió Steven Spielberg, así que...y cuenta cómo durante la segunda presidencia de Lincoln obtuvo la décimo tercera enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, la que abolía, nada más ni nada menos, que la esclavitud.

Mírenla, vean cómo se negociaban los votos de aquella reforma que abolía la esclavitud. Maravillosa, eh, estamos hablando de una ley ejemplo en el mundo que dividió en un guerra civil a ese país donde, afortunadamente, vencieron los que querían a las industrias y a los negros trabajando en las fábricas y comprando camisetas y no con grilletes recogiendo algodón en el Sur.

Nosotros tuvimos una suerte diferente, pero ahora que volvimos a retomar el manejo de nuestra economía; ahora que la decisión volvió a ser nacional, tomada aquí; ahora que hemos logrado desendeudar al país, cuando vemos cómo Europa se derrumba frente a deudas impagables; ahora, queremos un gobierno que siga ampliando derechos a los trabajadores, a los jóvenes, a los ancianos, a los estudiantes.

¡Por qué no poner todos el hombro para que esto siga para adelante! No es mucho lo que se está pidiendo. Es simplemente volver a construir los cimientos de esta segunda independencia que logramos y saber que además lo tenemos que hacer junto a nuestros hermanos de la América del Sur.

Porque fue, precisamente, la unidad de los pueblos de la América del Sur, la que permitió la emancipación de Chile, de Perú, de Bolivia, de Colombia, de la Gran Colombia, como le gustaba decir a Chávez.

Hubo hombres que lo vieron en el siglo pasado, esos tres grandes de la historia: Kirchner, Chávez y Lula, vieron que la unidad de la región era imprescindible.

Es imprescindible, entonces, que los trabajadores comprendan este momento histórico; es imprescindible que los empresarios también lo hagan. El Gobierno, lo saben muy bien, porque cada vez que han estado en problemas algún sector, cada vez que ha sido necesario establecer políticas para defender lo nacional, lo hemos hecho.

Dentro de poco, estaré en la hermana provincia de Jujuy reabriendo el ingenio La Esperanza. Vuelve a reabrirse el ingenio La Esperanza y vamos a estar allí. Ya se encendieron las calderas, tengo entendido Gobernador; hoy, 9 de julio, se acaban de encender las calderas del ingenio La Esperanza. Van a comenzar pronto a andar los trapiches y nuevamente...

Pero tenemos que saber y tienen que saber productores y empresarios que vamos a necesitar agregar más valor al azúcar, porque del azúcar, si no, nos van a manejar el precio desde afuera, es un precio que no lo podemos poner nosotros y con la sobreproducción que tenemos, no tenemos otra salida que agregarle...y lograr alconafta a través de esa caña de azúcar. Ahí está la clave y ahí vamos a poner la inversión. Ese es el camino: frente a cada problema tiene que haber una solución y una propuesta y un camino para salir.

Podría hablarles de generalidades, podría hablar, como siempre digo, de los colores, de los pececitos, pero a mí no me gusta, no puedo, no me da ni el estómago ni el corazón para esas cosas. Yo necesito abordar los problemas que tenemos en serio los argentinos.

Y estoy viendo hoy una sobreproducción de azúcar y vamos a producir más azúcar; necesitamos, entonces, hacer toda la inversión necesaria para que esa azúcar se transforme en alconafta, agregarle mayor valor, generar más trabajo. Nos va a exigir también acuerdos con la industria automotriz, que ha ganado y gana mucho dinero también en la República Argentina, y complementarnos, además, con nuestros hermanos del Brasil.

Estas son las cosas que tenemos que discutir los argentinos. Pero, primero, para discutirlo, hay que saberlas. Porque si uno no sabe lo que pasa y solamente cree que lo que pasa es lo que aparece en la televisión o lo que lee en un diario, estamos fritos y estamos sonados. Y este es uno de los problemas que tenemos para poder abordar los grandes temas que demanda nuestra sociedad.

Por eso, en este 9 de julio,...me hace acordar a otro 9 de julio, para terminar, estaba más frío todavía, 2007. Él estaba junto a mí, había como una llovizna, había nevado en todo el país, hasta en Buenos Aires...

Siempre va a estar mientras haya un joven que levante sus banderas; siempre va a estar mientras haya un obrero que recuerde que recuperó su trabajo; siempre va a estar mientras haya un argentino, un niño que volvió a la escuela para aprender y no para comer. De eso estoy segura.

Y me hace acordar también a otro 9 de julio del 2009, cuando desde aquí de Tucumán lancé la reforma política, reforma política que hoy permite que todos los partidos políticos, todos, tengan la misma oportunidad en la televisión, en la radio y en la publicidad. Esa es la verdadera democracia, porque antes lo podían hacer únicamente los que tenían plata.

Hemos logrado la verdadera transformación, hoy todos acceden gratuitamente a los grandes medios para hacerles conocer sus propuestas a la sociedad. Eso es democratizar para que la gente pueda elegir y escuchar, porque de eso se trata la vida y la política: de elegir y cuando elegimos no es que tenemos que elegir entre el Arcángel San Gabriel y un candidato. No, tenemos que elegir entre candidatos que todos conocemos, porque además son siempre los mismos, con distintos nombres, con distintos disfraces pero son siempre los mismos.

Entonces, creo que esta oportunidad maravillosa que significa la reforma política, y que nos falta la otra reforma la que queremos hacer, la democratización de la Justicia para que también, y ahí está Susana Trimarco, testimonio vivo de que se necesita reformar la Justicia en la República Argentina. Que nadie me venga a hablar de seguridad si antes no me habla de reforma de la Justicia, si todos sabemos cuando hablamos de seguridad, que necesitamos más y mejor seguridad. Todos sabemos que si no tenemos una mejor Justicia, que no dependa de la plata que le ponen o cuando por ahí nos enteramos que hasta jefes de Policía están presos por haberse asociado con narcotraficantes y protegidos por la Justicia. ¿De qué me están hablando? Por eso hablamos de democratización de la Justicia. Tenemos la autoridad moral de haber sido el único partido político que no puso amigos en la Corte de Justicia. Tenemos la autoridad moral de haber designado a miembros de la Corte a los que ni siquiera el presidente les conocía la cara. También tendrían que pagar impuestos, sí también, sería una buena señal de igualdad ante la Justicia y ante la ley como marca el artículo 16 de la Constitución.

Pero miren, yo me conformo con que se democratice la Justicia y el pueblo pueda votar, no a los jueces, pero sí a los que establecen que aquellos jueces que no obran de acuerdo a la ley, que aquellos que no permiten que haya seguridad, tengan castigo. Esto lo necesitamos todos, porque no queremos más Susanas Trimarco en ninguna parte del país. Y porque también sabemos, haciendo un poco de historia, que la historia de los golpes militares en la República Argentina, no empezó en 1976, empezó en 1930 cuando lo derrocaron a don Hipólito Yrigoyen y la Corte dijo que estaba bien.

Entonces, argentinos y argentinas: hemos democratizado el Poder Ejecutivo y se sabe, con errores y con aciertos, porque les reitero, no se trata de elegir entre Cristina y el Arcángel San Gabriel. No, creo que todos saben que quien está en la Casa Rosada con equivocaciones, con aciertos, con errores, decide siempre pensando en los intereses del pueblo y de la Nación.

También sabemos que hoy, los que se sientan en una banca lo hacen a través de elecciones en las que han podido participar todos en igualdad de condiciones, donde ya no pesan los aparatos, sino que pesa el prestigio de cada dirigente.

Entonces, yo creo que también tenemos que democratizar esa Justicia para que finalmente tengamos un sistema mejor, no perfecto, es imposible la perfección, no es humana, la perfección es divina, es de Dios, nada más, todos los que estamos acá sobre la Tierra, somos hombres y mujeres de carne y hueso, con nuestras virtudes y nuestras miserias. Lo que tenemos que tratar siempre es que las virtudes sean más numerosas que las miserias, y de eso se trata.

En este 9 de Julio aquí en Tucumán, una vez más, junto a todos ustedes, con el compromiso de seguir luchando por un país más equitativo, más justo, más inclusivo y también hacerlo junto a nuestros hermanos de la América del Sur, como única garantía de poder volver a ser una gran Nación y donde millones de compatriotas vuelvan a ser incluidos como lo han sido en esta última década.

En nombre de todos ellos, por ellos y por los que vendrán, muchas gracias a todos y a todas; muchas gracias por el cariño, por el afecto, por el amor; muchas gracias por acompañarme en los momentos más dolorosos y sepan que siempre voy a estar junto a ustedes desde cualquier lado, porque por sobre todas las cosas, soy una militante peronista de toda la vida. No salí de un repollo, no cambié de un partido al otro, siempre estuve en el mismo lugar.

Gracias, muchas gracias a todos. (APLAUSOS)