En el lunfardo corriente, o sea, en el lenguaje nacional y popular el frijol es un poroto negro. Y es sabido que el poroto del yuyo es blanco. No obstante esas afirmaciones de Perogrullo, los bravos dirigentes ruralistas (al decir de Barragán) parecen dispuestos a convencernos de lo contrario.
Románticos del ´70. En el Página de hoy Raúl Dellatorre nos cuenta que la evasión del Impuesto a las Ganancias del sector agrogarca es de alrededor del 70%, y cómo si esto fuera poco nos cuenta también que el porcentaje de empleo en negro – en el mismo sector -, es también de alrededor del 70%.
Así que ya saben: la soja es un poroto negro (o en negro asigún se mire vio?).
(Si alguien sostiene que el frijol es morado baste recordar los muertos y enfermos por el glifosato y la cantidad de pueblos “barridos” del mapa para implantar el yuyo…)
Quiero dar una opinión sobre el "pre-coloquio" de IDEA.
Una nota de opinión se puede tirar de muchas maneras, algunas más honestas que otras. Para dar una opinión, entonces, me gustaría aclarar que entiendo yo (personalmente) al nombrar ciertos conceptos u organizaciones.
Empresa: se podría creer que el retorno de Ulises a Ítaca, fue una accidentada “empresa”, que la independencia de Latinoamérica es un “empresa” inconclusa, pero para el uso actual y corriente, empresa es una organización, y los fines de esa organización, son en forma exclusiva el lucro. Cosa que supongo que es legitima si y solo si es explicita, de otra forma se transforma en una suerte de estafa, y una organización que se dedica a la estafa es una asociación ilícita.
IDEA: Es una asociación empresaria, como tal, en su seno se reúnen empresas, empresas dedicadas al lucro, polirubros de diferentes magnitudes. Es una asociación de personas (jurídicas) cuya única finalidad es la de obtener todo el dinero que puedan en el menor tiempo posible.
Competitividad: es la potencialidad de ganar, desde hace un largo tiempo, y mediante un torpe pero efectivo ademan retorico, se nos viene repitiendo, que la competencia, opera como regulador de la economía, y que estas regulaciones (“naturales”) operarían alguna vez en beneficio de las mayorías. Llevamos 200 años esperando ese beneficio. En un mundo donde fuera “la política” y no la ganancia quien determinara el poder, la “competitividad” como concepto no seria en absoluto competitiva.
Socialismo: bien común, igualdad social, solidaridad, cooperación, control obrero de los medios de producción, muchas son las punterías que se suponen en aquel que se dice socialista, en nuestro país tiene otras muy particulares, desde el cuidado dental al librecambismo, en lo personal me hubiera gustado decir que socialismo es el sendero totalmente opuesto al del bien individual, la competencia y por lo general la “empresa” que nombramos mas arriba, pero a estas alturas y merced a muchos de los socialistas, me resulta imposible.
Dicho todo esto pasemos a revisar la siguiente noticia, según Ámbito, Perfil, y Rosario3, las cuales copio y comento a continuación:
Cuando hablan de “costos salariales” leeremos: poder adquisitivo del salario. Cuando dicen problemas con las ART, leeremos: hacerse cargo aunque mas no sea de una parte de las indemnizaciones por accidentes laborales. Falta de claridad sobre la doble indemnización será: dudas sobre los costos de dejar gente sin empleo (y no se trata de costos sociales sino de dinero). Competitividad se leerá entonces: baja de salarios y de responsabilidad del empleador, y ganarla dentro de la fábrica querrá decir que no nos gustaría ni en pedo ser empleados de la dichosa fabrica cuando al getón se le ocurra elevar la competitividad...
Tampoco se que pepino tienen que ver las tendencias electorales con las ganancias de las empresas; va, si que lo se, pero todavía tenía la esperanza de poder creer que las organizaciones que se dedicaban a la política eran los partidos, y que si los partidos se interesaban en hacer buenos negocios eran corruptos ¿Cómo entonces estas organizaciones que tienen legitimidad -si y solo si- si están abocadas a las ganancias y los buenos negocios pueden pretender dirimir en su seno cuestiones políticas, sin ser entendidas como corruptas? La elección del 2011 la vamos a ganar, y supongo que es inevitable que a ellos les interese el tema, pero me resulta chocante (no menos por repetido) que se metan con estos asuntos, no como ciudadanos sino como organización, pretendiendo tener, 150 personas jurídicas, mas importancia que millones de personas reales. Zapatero a tus zapatos.
Los animales, cuando están en grupo reaccionan así -en grupo- los animales no se agrupan por sus ideas políticas, ni por sus gustos musicales, ni por sus esperanzas compartidas ni por su historia, los animales se agrupan por el mero hecho de estar todos juntos en algún lado. Cuando estos grupos de animales, se asustan, o huelen comida, o agua, o vayasaber por qué, salen a la escapada todos juntos, arremolinados... En estampida. Para los porteños es un espectáculo bastante raro el poder ver a esta fuerza de la naturaleza en persona. Muchos años atrás en el tiempo, las comunidades de cazadores y recolectores "aprovechaban" esta característica de ciertos animales gregarios, asustándolos por distintos medios y guiándolos, tal vez, a algún oportuno precipicio, debajo del cual se terminaban por apiñar los cadáveres de los infortunados bichos que harían las delicias de la horda. Convengamos entonces que el método de la estampida, es cuanto menos, poco beneficioso para los participantes, que en su bestialidad se ven imposibilitados de discernir las desventajas de su conducta; desventajas que se tornan en gloriosas parrilladas para cualquier humano o intelecto superior al de la alocada manada.
Decíamos arriba que para un porteño es un espectáculo raro este de la estampida, más propio de películas de cow boys que de las urbanas calles de la reina del plata, pero la naturaleza en estos tiempos de principio de siglo nos suele sorprender, como paso con el internacionalmente famoso granizo o aquella taaan mentada nevada de algún año atrás. Es en este contexto que tenemos la suerte de asistir a la más grandiosa estampida de gorilas que la historia tenga noticias.
El macho alfa de la centenaria manada, se echo a correr enloquecidamente en un histórico predio del barrio de Palermo, arrastrando en su loca carrera a enormes cantidades de viejos y nuevos gorilas, que como las vacas de la nota de La Nación, están cada vez más cerca de terminar sus días, carniados en alguna fría barriada del conurbano.
Mares de palabras ha generado la sarta de imbecilidades que a borbotones brotaron de las fauces de Hugo Biolcati en la sociedad rural. Yo en lo personal, no puedo dejar de sumarlas a un extensísimo conjunto de balbuceos que han ganado la retórica opositora en el último par de años, obligándolos cada vez más a -actuando cual manada asustada- correr enloquecidamente de un lado a otro, sin más guía que una creciente y notoria torpeza política. La estampida está condenada a terminar al pie de algún barranco, por ahora nuestro deber es dejarlos correr, tratando de no ponerse adelante -ya que su carrera es idiota, pero muy peligrosa para el que se la quiera llevar de frente a puro pecho- y mientras tanto poner el fuego...