jueves, 16 de mayo de 2013

Pablo Turner



Pablo Turner
Trabajador del sector gráfico, miembro de la CGT de los Argentinos y uno de los más relevantes militantes del movimiento peronista, Pedro Pablo Turner fue el primer y único intendente que representó a la denominada “Tendencia revolucionaria” en el partido de Lomas de Zamora y que luego fue víctima del terrorismo de Estado, que lo asesinó el 16 de mayo de 1976. Su cuerpo fue encontrado en el partido de Avellaneda. Su gestión al frente del gobierno municipal, entre 1973 y 1974, es recordada por el trabajo conjunto entre dirigentes y la comunidad.

Turner nació en Chaco. Desde adolescente vivió en la localidad lomense de Ingeniero Budge, lugar en el que creció su figura como militante y político. En esa localidad de Cuartel IX lideró la agrupación Eva Perón, una de las más importantes del partido por aquellos años. Sin abandonar ese espacio, continuó su compromiso con el movimiento peronista en el ámbito laboral como trabajador gráfico y fue miembro de la delegación local de la CTG de los Argentinos, creada por su compadre Raimundo Ongaro y el líder del “Cordobazo”, Agustín Tosco.

Su compañeros de militancia lo recordaron como “el encargado de la difusión” de la Tendencia. Los aires de apertura democrática que llegaron durante los primeros años de la década de 1970 se cimentaron en 1972. El Frente Justicialista de Liberación (Frejuli), que aglutinaba a todos los sectores del peronismo, de cara a las elecciones abiertas del 73 reservó para Turner la posición de primer concejal lomense en la lista que llevó a la Presidencia de la Nación a Héctor Cámpora. El segundo concejal fue el recién recibido y flamante abogado del Sindicato de Trabajadores Municipales, Eduardo Alberto Duhalde. El intendente electo ese año fue Ricardo Ortiz.

El período de Ortiz como jefe comunal fue más bien breve. Luego de ocho meses y tras encontrar irregularidades en su gestión, el Concejo Deliberante decidió desplazarlo del cargo. Fue así que en octubre de 1973, Pablo Turner, que además de ser primer concejal era presidente del Concejo, asumió como nuevo intendente.

El cambio instaló en la ilusión de los militantes de la JP la sensación de que, a partir de allí, eran ellos los que tendrían las riendas del municipio.

Su gestión, signada por la concreción de obras públicas en los barrios más postergados, puede ser definida como la unión entre la comunidad y los dirigentes a través del trabajo en conjunto.

En diálogo con AUNO, el ex concejal de la bancada de la JP Hugo Sandoval definió a la administración del joven intendente como “una etapa en la que el pueblo y los representantes (en el gobierno) trabajaron codo a codo para mejorar la realidad cotidiana de los vecinos”.

Las necesidades nacían de las organizaciones partidarias de cada barrio, que presentaban los proyectos en el Concejo. Los dirigentes, a través de la estructura municipal se encargaban de conseguir los materiales y las maquinarias, mientras que la mano de obra provenía de los mismos vecinos y de los militantes.

El denominado “Operativo Chacho Peñaloza”, en el que se realizaron mejoras en la infraestructura urbana en la zona de Provincias Unidas, fue uno de los ejemplos que más rápido aparecieron en el recuerdo de Sandoval, que también relató los arreglos del ex Camino Negro y el tendido de la red de agua potable en la localidad de Villa Albertina, visibilizado en el tanque de la plaza de Santa Marta, con el cual se habilitó el servicio para más de cinco mil personas.

Sin embargo, el ex concejal reconoció que las cosas no eran tan fáciles. Al igual que la conformación de la lista que los llevó al triunfo, las secretarías del gobierno municipal fueron divididas entre las diferentes ramas del peronismo que conformaban el Frejuli. Así, mientras la JP tomó el control de Obras Públicas, Salud y Gobierno, la rama conservadora del movimiento mantuvo bajo su poder a la Secretaría de Hacienda. “Nosotros podríamos tener miles de proyectos, pero sin la plata, las cosas se complicaban siempre”, reconoció Sandoval.

La primavera juvenil comenzó a tambalear a mediados de 1974. Según Sandoval, “los de afuera no lo veían como peronista, sino cómo un reaccionario, un 'zurdo’, y eso, por aquellos tiempos, empezaba a ser una amenaza”.

El fin llegó con una denuncia por presunta malversación de fondos por la compra de cuatro mil ladrillos para una sociedad de fomento y la concesión de la recolección de residuos de la que Turner no salió bien posicionado.

Paralelamente, la ortodoxia peronista fue posando en el abogado Duhalde esperanzas de retomar la gestión. Finalmente, en mayo de 1974 Turner fue destituido de su cargo y reemplazado por quien 27 años después llegara a la Presidencia de la Nación a través de otro golpe palaciego.

En la Argentina del 74, los militantes de la JP comenzaron a ser perseguidos y la mano terrorista de la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina) dejó caer sobre ella todo su rigor.

En el sur del Conurbano, el hecho que mostró ese terror desatado fue la “Masacre de Pasco”, en el que nueve militantes de la agrupación fueron secuestrados en la localidad de Temperley, luego fusilados y sus cuerpos posteriormente dinamitados en un terreno baldío de José Mármol, en Almirante Brown.

¿Qué fue, entonces, del hombre de Budge? Si bien no volvió a ocupar un cargo dirigencial en el municipio, se mantuvo activo en la arena política del territorio. Hasta que en 1976 partió hacia la provincia de Chaco. Allí lo fue a buscar la Policía provincial. No tuvieron éxito en la búsqueda, pero fue Turner quien se presentó por su propia voluntad en la comisaría. Estuvo preso un mes y medio, y su causa en manos del Poder Ejecutivo Nacional (PEN). Sin embargo, su cadáver fue encontrado en el partido bonaerense de Avellaneda el 16 de mayo.