martes, 5 de junio de 2012

Qué andan diciendo sobre la reforma constitucional




Atendiendo a uno de los cucos de varios que se enrolan en la oposición al gobierno (proceso mas bien), subimos el interesante articulo aparecido en Miradas al Sur del domingo pasado, para ir viendo no?

Qué andan diciendo sobre la reforma constitucional
Domingo 3 de junio de 2012
Por
Eduardo Blaustein
eblaustein@miradasalsur.com

Dónde, quiénes y de qué se habla. Las razones de una eventual reforma. La re-reelección, una posibilidad que hoy no está en la agenda política oficial.

Primera pregunta: ¿en el kirchnerismo se discute la posibilidad de una reforma constitucional? Respuesta: sí. Segunda pregunta: ¿el tema de una eventual re-reelección de Cristina determina o condiciona esa discusión? No, aunque la respuesta matizada depende de cada espacio político. Otro modo de responderlo: aún sin re-reelección, la discusión está habilitada. Tercera: ¿la Presidenta acuerda con que se avance en estas cuestiones que erizan a la derecha? Respuesta: acuerda, alienta, deja hacer, “sin meterse en lo cotidiano ni en la letra chica”, describe una fuente del Gobierno que está coordinando parte de esta primera etapa de conversaciones internas. La misma fuente define cuál es esta etapa: “El tema no va a ser nunca de agenda hasta que se tome la decisión política”.
La demostración más evidente de que el kirchnerismo comienza a discutir sobre el asunto es el espacio que integran entre otros Luis D’Elía (Miles), Ricardo Forster (Carta Abierta) Marcelo Koenig (Descamisados) y Jorge Cholvis, quien además de abogado constitucionalista es el actual director general de Puertos. La iniciativa de lanzar el espacio parecería corresponder a D’Elía, que de hecho fue quien invitó a Forster a sumarse. La fuente citada más arriba menciona que D’Elía “no se hubiera mandado al frente” sin algún guiño gubernamental. El debut se produjo a fines de abril pasado cuando en un encuentro público esos referentes discutieron sobre el porqué de una reforma constitucional junto a Eduardo Sigal (Frente Grande), Pedro Wasiejko (CTA) y los abogados Eduardo Barcesat y Raúl Ferreyra. Estaba invitado un prócer, Raúl Zaffaroni, quien desde una relativa soledad viene planteando hace años la necesidad de una reforma (con su propuesta notoria de girar de sistema presidencialista a parlamentario, ver nota aparte), pero el juez supremo tuvo un problema de salud y no pudo estar.
Este espacio ya sostuvo tres reuniones en la CTA y tiene listo un documento que se presentará en días o semanas, posiblemente en el teatro Cervantes. En la descripción que hizo Forster para este medio, el armado del grupo de alguna manera espeja el espectro político, social y cultural que llenó la cancha de Vélez semanas atrás, o deriva de él. “La idea –dice Forster– es conformar un movimiento por una nueva Constitución emancipadora que queremos ir ampliando, convocando a legisladores, juristas, politólogos de otros espacios.” El tipo de discusión horizontal a la que se apuesta se inspira en el proceso que determinó y nutrió la sanción de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.
–¿Y la cláusula de la re-reelección de Cristina?
–El acuerdo es no discutir la re-reelección. Eso queda afuera. Entre otras cosas porque hay posiciones diversas.

A la misma hora, en otro lugar. Existe un segundo espacio, aún más cercano a la figura presidencial y más ligado a las instituciones, en donde estas cosas “no se están trabajando, pero sí charlando”. Y donde algunos de los postulados de Zaffaroni tienen un importante valor inspirador. “Hay varios temas que legitiman la necesidad de discutir una reforma constitucional y que no tienen relación con una re-reelección”, dice quien hace de coordinador de estas charlas informales. En la lista de esos temas aparecen:
. La posibilidad de una reforma parcial del Poder Judicial, mediante la creación de una Corte de Casación Federal que hoy no existe.
. Coparticipación Federal. Es un tema eternamente postergado, pateado y emparchado de la agenda nacional. Si bien una Constitución no está para establecer números finos ni proporciones sobre el reparto de recursos, “sí puede establecer principios sólidos de los que derive la sanción de leyes”. Este punto y el anterior incidirían en la eventual conformación de un texto constitucional más federal que el actual.
. El Senado, que adquirió un peso muy particular sólo explicable a partir del acuerdo Menem-Alfonsín que llevó a la última reforma constitucional, podría perder cierto peso, por ejemplo a la hora de sancionar leyes tributarias.
. Ballottage. Sus características actuales son otro milagro sólo entendible por las necesidades del peronismo y el radicalismo en tiempos de Menem.
. Incorporación de nuevos derechos, de modo de consolidar cultural y constitucionalmente las transformaciones sucedidas durante el ciclo kirchnerista. Este punto se asocia directamente con el tipo de discurso empleado en el espacio que integran Forster y D’Elía: avanzar en una Constitución que refleje una determinada etapa histórica y que, en lugar de emparchar el modelo ’53, “contenga verdaderos cambios conceptuales y doctrinarios”. Se trata de la búsqueda de diseños institucionales nuevos, emparentados con las reformas en marcha de los códigos Civil, Penal y Comercial.
. Sistema de gobierno. La discusión tradicional es la de un eventual giro del modelo presidencialista al parlamentario, pero existen paradas intermedias, modelos diversos.

Imaginaciones. En el entusiasmo de las conversaciones informales, hay quien incluye ciertas especulaciones interesantes sobre el asunto del sistema parlamentario. Según subraya la fuente que habló con Miradas al Sur, en los sistemas parlamentarios buena parte del poder político se traslada a los jefes de bancadas. Quizá con demasiada imaginación, la fuente entonces vislumbra cierto futuro posible en el que una ex presidenta que renunció gallardamente a su re-re conserva una muy buena cuota de poder... como titular de su bancada.
Lo que sincera directa e indirectamente esa fuente es el escenario complejo de la sucesión de Cristina. Hoy no existe la posibilidad de la re-re, por ahora hay una cierta ausencia de figuras sucesorias, o la figura es Daniel Scioli. Además es posible conjeturar un cierto cansancio social cuando se sumen doce años de kirchnerismo. Acaso entonces se demanden nuevos modos de representación. En el kirchnerismo se discuten estas cosas, hay quienes proponen plantear la reforma ahora y quienes prefieren esperar las parlamentarias del 2013, cuando se presume que, aun si se bajara del 54,1% de octubre pasado, se recuperarán numerosas bancas perdidas en el 2009.
¿Y la Presidenta qué dice? Muchos coinciden en que Cristina necesita sostener la gobernabilidad del kirchnerismo (o más bien el complejo mapa del oficialismo) y no le viene mal manejarse con ambigüedad cuando se trata de re-re. Lo que sigue no es información sino intuición más percepciones de climas internos. Casi todos creen que Cristina no desea una re-re, entre otras razones porque entiende que ya dio lo suficiente de sí misma, incluyendo situaciones dramáticas. A la vez, cuando se interpretan palabras públicas presidenciales del tipo “no soy eterna” o “estamos de paso” (fueron dos notorias veces, la última el 25 de mayo en Bariloche), el kirchnerismo se abstiene de analizar nada, silenzio stampa.


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