viernes, 13 de mayo de 2011

CRISTINA CONDUCCION...



Ante el debate generado en la Provincia (Córdoba) respecto de cual va a ser la lista que acompañe a nuestra Presidenta, y a los distintos enclaves o conclaves que se van suscitando, es necesario repasar algunos conceptos elementales sobre la acción política.

Para empezar debiéramos decir que los actores de la política se pueden dividir en varias categorías. Caprichosamente (o no) diremos que estas categorías son cuatro: La conducción, los dirigentes, los militantes y por último, los votantes.

El conductor, además de conducir, es dirigente, militante y votante,

el dirigente, además de dirigir (que no es conducir), es (o debe ser) militante, y votante,

el militante, milita y vota

y por ultimo, el votante simple y únicamente, vota.

El conductor, lo es, porque hubo una cantidad de voluntades que lo eligieron como tal, porque los representa, porque hace posible aquello que ellos quieren sea posible, porque dice y hace las cosas que ellos quisieran decir o hacer.

Al elegirlo, delegaron en él decisiones que ellos no pueden tomar, pues sólo el conductor conoce y sabe de todos los elementos que integran el conjunto.

Cuando el común piensa que hay que asfaltar una calle… el conductor ya planeó la cloaca que va por abajo y el alumbrado que le dará luz por las noches.

El dirigente, dirige (valga la redundancia) en función de lo que el conductor (o la conductora) indica o señala, obviamente tiene un cierto margen de independencia en su acción dirigencial, pero ese margen se acaba cuando entra en colisión con lo que la conducción indica y entonces, los que están abajo, o sea, los militantes, lo empiezan a dejar solo sin nada que dirigir, lo cual sería trágico ya que todo dirigente ansía (sueña) con llegar algún día a ser conductor…

El militante es el que día a día está en contacto con los votantes y su misión es generar acciones que lleven a hacer posible la realización de aquello que el conductor ha indicado y que le ha trasmitido el dirigente, para lo cual deberá bregar por conseguir la mayor cantidad de adherentes a tales acciones.

El militante también tiene su margen de acción, en este caso el margen de acción depende de la cantidad de seguidores (votantes) que tiene (o no) atrás. El militante siempre podrá cuestionar a los dirigentes, pero para ello deberá tener dos cosas en cuenta. La primera es que tal cuestionamiento no entre en colisión con aquello que la conducción indica, ya que sí así fuera debería en realidad buscar otra conducción… La segunda, cumplida la primera, o sea no ir en contra de lo que la conducción indica, sería reunir una masa crítica de seguidores (votantes) que le permitan disputarle al dirigente el espacio que ocupa.

Si estas dos condiciones se cumplieran, entonces el militante pasaría a dirigente y hasta podría soñar con ser, alguna vez, la conducción.

Y llegamos al votante.

El votante es aquel que simplemente vota. Es la persona que tiene un nivel de adhesión con alguien o algo y por lo tanto piensa votar de tal o cual manera, pero que no dispone de tiempo o voluntad como para llegar a ser un militante.

O sea,

Zapatero a tu zapato



La peñaloza Cordoba