miércoles, 4 de febrero de 2015

PARA SU DIVULGACIÓN




PARA SU DIVULGACIÓN
Amigos:
Puede que les llamara la atención la ausencia durante estos tres días de mis posteos. Acabo de llegar a la ciudad de Córdoba después de ser detenido por la policía el sábado 31 a las 15 hs y liberado anoche a las 0:35 hs. Les comento, y ruego divulguen, que fui detenido (más de tres días) por la policía de Arroyito mientras desarrollaba mis tareas profesionales. Con esta mafiosa y patotera policía desde hace muchos años hemos desarrollado una enemistad mutua y manifiesta por mi continua defensa contra el maltrato policial de las cuales dejaba constancias en el libro de guardia. Una discusión de fuerte tono con un policía inexperto fue la excusa para mi detención. Naturalmente fui golpeado en tres oportunidades con las esposas puestas.
La oportuna llegada del director del hospital Dr. Amadeo Bettini, la denuncia inmediata por la radio local y la pronta intervención del intendente local Mauricio Andrés Cravero y la representante legal de la Municipalidad Dra. Mendoza a quienes agradezco infinitamente, me libró de las golpizas salvajes, pero no de la detención.
Alentado por las mismas autoridades mencionadas iniciaré el juicio penal por maltrato de los cuales mantendré informado a todos los amigos por este medio y en la revista que dirijo “CORDOBA POLÍTICA”.
La reflexión es que seguiré en las villas y con “los chicos de la gorra” luchando contra el maltrato policial que recientemente se cobró otra víctima
De nada sirve que el Comisario, presionado por el revuelo y la presión política, intentara justificarse, visitándome amistosamente fuera de su horario de trabajo, señalando que “cuando yo estoy estas cosas no ocurren”. Si así fuese, cosa que dudo, lo suyo es una cruda confesión de que está en conocimiento de estos atropellos cuando é no está. El Jefe de la guardia, un joven de cutis bien trigueño, intentó darme una clase de “filosofía de la negritud”. “No somos lo mismo nosotros que los negros de mierda. A ellos los fajamos para tenerlos más blanditos”. El subcomisario no dejaba de insultar y provocarme y ante mi negativa a callarme me dio un puñetazo en el estómago. Cosa que imitó uno que estaba de civil y a quien reconozco por ser autor de una herida contusocortante a un joven detenido que constaté en la cárcel y que dejé debidamente sentada en el libro de guardia hospitalario.
Como lo expliqué públicamente por la radio, y me reitero permanentemente en esta página y en mi revista: para reducir la delincuencia en la calle hay que sacarlas de las comisarías y de la Casa de Gobierno de Córdoba. Siempre empezando por la cabeza de esta mafia narcopolicial y patotera que tiene como su máximo referente al gobernador José Manuel de la Sota.

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