miércoles, 7 de marzo de 2012

Dr. Carrillo




Reportaje a Augusto y María Salomé Carrillo, sobrinos de Ramón Carrillo

El doctor Ramón Carrillo

Por Pedro Pesatti*, 2006

"Frente a las enfermedades que genera la miseria, frente a la tristeza, la angustia y el infortunio social de los pueblos, los microbios, como causas de enfermedad, son unas pobres causas". Así pensaba el padre de la medicina social de la Argentina, cuyas ideas, cincuenta años después de su paso por la función pública, provocan la sensación de que el tiempo no pasa.

Los sobrinos del gran sanitarista y primer ministro de Salud Pública que tuvo este país, refieren en este reportaje la vida de un argentino que fue sometido al exilio y a la muerte lejos de su patria, como sucedió con tantos otros grandes hombres de la historia nacional.
Augusto Carrillo es licenciado en Relaciones Públicas y coautor, junto con su padre Arturo, del libro "Ramón Carrillo. El hombre, el médico, el sanitarista". Su hermana, María Salomé, es médica psiquiatra. Ambos están empeñados en la divulgación de la vida del doctor Ramón Carrillo, en la tarea de transmitirle a las nuevas generaciones el contenido de un nombre que designa hospitales, calles y agrupaciones políticas.
"Todo el mundo conoce a Carrillo, pero apenas algunas breves referencias sobre lo que hizo. Lo importante es que podamos conocer a fondo su pensamiento. De poco sirve recordarlo si no somos capaces de aprovechar lo que él más hubiera querido: sus ideas, verdaderamente revolucionarias, que marcaron un antes y un después en las políticas de salud de la Argentina", señalan ambos.

- ¿Cuál fue el motivo por el cual su padre y usted escribieron un libro que, llamativamente, es el primero que aborda íntegramente la vida de un hombre que tuvo enorme influencia en las políticas de salud que se aplicaron en la Argentina durante la etapa del peronismo histórico?

-Augusto Carrillo: Los Carrillo eran once hermanos, siete varones y cuatro mujeres. El mayor de los varones era Ramón y el más chico Arturo, mi padre. El sintió que tenía una responsabilidad: garantizar que la obra de su hermano no quedase en el olvido. Durante años se dedicó a recopilar sus escritos, libros, documentos, información de la más variada, y cinco años atrás decidimos escribir un libro, para lo cual convocamos a un grupo importante de colaboradores. Es cierto que mi tío no era ni es un desconocido, ni hacía falta un libro para que se lo conociera. Sin embargo, ese conocimiento sobre su vida y su obra es, paradójicamente, escaso. Normalmente, en tiempo de elecciones, los políticos suelen invocarlo y también los funcionarios de turno. Hablar de Carrillo queda bien. Pero lo sustancial, lo que motivó la escritura del libro, suele contar muy poco. Lo que mi padre quería es que sus ideas sean retomadas, porque tienen una actualidad asombrosa, y para que no terminen siendo piezas de museo. Por eso lo acompañé en ese esfuerzo enorme que significó escribir un libro y publicarlo después.
-¿Quién lo editó?

-AC: Nosotros mismos, y ciertamente a puro pulmón. No encontramos a nadie que quisiera apoyarnos.
-María Salomé Carrillo: Es verdad. Parece mentira, pero publicar el libro resultó una odisea. Nosotros jamás nadamos en la abundancia ni gozamos de ningún beneficio por llevar el apellido que tenemos. Por lo tanto, emprender la publicación no fue fácil. Mi padre tuvo que romper la alcancía de sus ahorros y contar hasta su última moneda para poder editarlo. Alcanzó a ver los vegetales del libro, pero un mes antes de la presentación falleció.
-AC: Creo importante destacar el apoyo que nos dio la Cátedra de Neurocirugía de la UBA, que nos cedió el Aula Magna para presentar el libro en un evento que contó con la presencia de grandes médicos, muchos de los cuales fueron discípulos y colaboradores de mi tío. El, en tal sentido, fue el primer profesor titular de esa cátedra, cuando tenía treinta y seis años, y también rector de la UBA, tiempo antes de la llegada del peronismo al poder. Por otra parte, tanto mi padre como mis tíos Santiago y Marcos siguieron la misma especialidad, como neurocirujanos. Ramón fue de alguna manera quien los formó en este campo y el que les exigió que no participaran de la función pública mientras era ministro. No le gustaba lo que hoy es tan común: designar parientes a diestra y siniestra. De cualquier manera, cuando triunfó la Libertadora, todos cayeron en la volteada.
- El doctor Carrillo dejó el Gobierno de Perón un año antes del derrocamiento. ¿Por qué renunció a su cargo?

-MSC: Se dijeron muchas mentiras, como por ejemplo que mi tío y Perón se habían peleado. No es así. El estaba muy enfermo y no podía continuar al frente del ministerio. Perón le ofrece otro cargo pero él decide viajar a los Estados Unidos en virtud del mal que lo aquejaba. Se va sin un peso y sin trabajo. Su enfermedad no cede, no encuentra cura, y un colega suyo le ofrece trabajar en Belén, Brasil, y allí se establece para ejercer su profesión en la tribu de los indios caboclos, que jamás habían visto un médico. No podía volver al país porque la Libertadora se lo impedía y poco después muere, en 1956, cuando apenas tenía cincuenta años.
-AC: La dictadura, además, no nos permitía repatriar sus restos. Recién en el ´72 pudimos hacerlo. Cuando Perón asume la tercera presidencia, nos pide rendirle un homenaje y por fin pudimos velarlo y darle la sepultura que se merecía.
-¿Cómo nace la vinculación de Carrillo con Perón?
-MSC: Mi tío era el jefe del Servicio de Neurocirugía del Hospital Militar Central y poco antes del 17 de octubre se conocen en un pasillo. Perón ya tenía referencias sobre él porque sus trabajos ya eran muy conocidos en el país y en el extranjero.
-AC: Ambos trabaron una gran amistad. Mi tío tenía un trato directo con Perón, lo que le permitió trabajar con un gran apoyo. Ese día que se conocieron en un pasillo del Hospital Militar, Perón ya le anticipó su idea de crear un Ministerio de Salud Pública. No puede ser, le dijo, que en este país tengamos un ministerio para las vacas y no tengamos uno para atender la salud de la gente. Cuidamos más a las vacas que a los pobres. Esas palabras, seguramente, deben haber impactado mucho en mi tío, que tenía preocupaciones sociales desde su adolescencia.
-MSC: Hay que agregar también que con Evita tenía una relación muy especial, al punto que ella y Perón son los testigos de su casamiento con mi tía Susana. Formaban un trío magnífico: Perón ponía su liderazgo y su enorme capacidad de decisión política, mi tío sus conocimientos y Evita el corazón y el cuerpo. Un día, por ejemplo, Eva se entera que en el Castex la atención no era buena. Se presenta disfrazada de "grasita" y la hacen esperar un tiempo interminable. Cuando ya tenía probado cómo atendían a la gente, se saca el disfraz, llama al director y al jefe del Servicio Médico y pone el hospital patas para arriba. De esa manera se complementaba con mi tío.
-¿Cuáles son los aspectos más relevantes del pensamiento del doctor Carrillo?
-AC: La salud en la Argentina, creo que hoy nadie lo discute, se divide en un antes y un después de su paso por el Ministerio.
- MSC: Específicamente él advierte que lo social es clave y promueve en el campo de la medicina y de la salud una concepción sobre el hombre en su triple dimensión bio, psicoespiritual y social. Espiritual no en el sentido de la fe sino como ese punto donde se asientan los valores del ser humano. Antes del paso de Carrillo por la función pública sólo se ponía el acento en la enfermedad y además eran muy pocos los que podían acceder a un tratamiento adecuado. Por eso se oponía al uso de la palabra sanidad, que consideraba limitante. El decía que el hombre no sólo se enferma en su bios, se enferma también en su alma y en su mente. Si una persona no tiene trabajo digno, alimentación adecuada, vivienda, es muy difícil que ese hombre pueda vivir sano. Por eso, Carrillo inaugura la medicina social en la Argentina, producto de haber estudiado las experiencias que ya se registraban en Europa y en los grandes movimientos sociales de su tiempo. La medicina social trabaja sobre todo en la prevención y esta tarea involucra, desde luego, a la medicina, pero también otros campos del conocimiento.
- Usted me decía recién, Augusto, que su tío desde muy joven revela una preocupación por lo social. Siempre suele haber como un detonador. ¿En qué momento se manifiesta este compromiso en la vida de Carrillo?

-AC: Cuando él se va de Santiago del Estero y toma el tren para estudiar Medicina en Buenos Aires, queda impactado por la pobreza de los niños que ve pasar por la ventilla de su vagón en cada estación donde el tren se detiene. Esto lo marca mucho. Pero ya antes, a los dieciséis años, escribe un libro, "Glosa para los Humildes", en donde hace referencia a la situación de los empleados públicos que no tenían posibilidad de jubilarse.
-MSC: Cuando vuelve a su provincia, siendo ministro, piensa en un sistema en el que la gente no tenga que recorrer largos caminos para acceder a la asistencia médica. En ese momento el sistema estaba fragmentado: había centros para tuberculosos, para enfermos de chagas, para enfermedades venéreas, etc. Estos centros estaban repartidos en distintos puntos del país, con lo cual no era fácil, para un enfermo, acceder a ellos. Frente a este estado de situación, mi tío genera centros regionales para atender a las personas sanas, para hacer lo que hoy llamamos la atención primaria y centros especializados para los enfermos con enfermedades crónicas y complejas a los que eran derivados. Los centros de salud estaban al lado de la gente y eran el sitio desde donde se constituyó el sistema de salud.

-¿Encontró resistencias para llevar a la práctica su concepción de medicina social?

-MSC: Seguramente debió haberlas tenido, pero hay que tener en cuenta que detrás suyo había un gran presidente que le dio todas las herramientas para ejecutar su proyecto.
-AC: El primer plan de salud propiamente dicho que tuvo nuestro país, y que formó parte del Primer Plan Quinquenal, lo produjo en cuatro meses, junto con un centenar de colaboradores, de distintas especialidades y profesiones, y sin distinguir si eran peronistas o no. Cuatro mil páginas en tres tomos conformaban el programa. Allí se planteaba un modelo centralizado en la concepción pero operativamente desconcentrado en regiones. El Ministerio de Salud existía realmente. Hoy tenemos una realidad distinta. En aquel momento tenía hospitales, institutos, equipos de científicos y de investigación. Y era conducido desde un enorme rigor desde el punto de vista de la planificación. Carrillo era casi un obsesivo en este punto. No le gustaba que nada quedara librado al azar. Además, como coinciden todos los que lo conocieron, era un hombre de una capacidad de ejecución incomparable. Mi padre solía referir un hecho que lo pinta acabadamente en este plano. Un día llegó a la Argentina un científico norteamericano con un proyecto para crear un centro especializado para la atención de quemados. Le pidió a mi padre que le consiguiera una entrevista con Ramón. Al otro día, a las nueve de la mañana, los recibió en su despacho. El doctor Kirshbaum comenzó a explicarle su proyecto y, en un momento dado, se dio cuenta de que Carrillo estaba como pensando en otra cosa. Kirshbaum se lo dice a mi padre. No te preocupes, le contestó: se pone así cuando está pensando. En un momento dado se incorpora con su metro ochenta y le dice al especialista: Usted será el primer director del Instituto del Quemado, cuya creación ya he decidido. Y discúlpeme si le pareció que no lo estaba escuchando. Inmediatamente llamó a su secretario y le dio instrucciones para que le facilitaran a Kirshbaum lo que necesitaba y, a los cuatro meses, el Instituto ya estaba funcionando a pleno.
-MSC: Pero así como era de ejecutivo también era distraído. Un día, cuando va a visitar a su novia Susana, lo lleva a un primo nuestro, Marcelo, que fue director del Ramos Mejía y actualmente es concejal de Pilar. Llega a la estación y su novia, que sabía que vendría a visitarla con su sobrino, le pregunta por Marcelito y ahí cae en la cuenta que se lo había olvidado en el tren.
-AC: Incluso llegó a lograr lo que parecía imposible: que Perón fuera impuntual. Es muy conocida la característica que tenía Perón de llegar a tiempo a cualquier cita y cómo se irritaba cuando alguien llegaba tarde a un encuentro. Pero un día Ramón lo invitó a visitar una exposición de cuadros en el Borda y la puntualidad de Perón cayó por el piso. Comenzaron a visitar la muestra y se quedaron varias horas conversando con los enfermos. Ese día Perón tenía una reunión muy importante con su Gabinete y la olvidó por completo.

-Carrillo fue además un gran innovador en otros planos que exceden el campo específico de la medicina.

-AC: Es verdad. Se interesó mucho por el arte de gobernar y eso se comprueba en su forma de gestionar. Pero también podemos citar el hecho de que fue el primero que trajo una computadora al país. Alquiló en Inglaterra una enorme máquina, que ocupaba todo el subsuelo del Ministerio, para hacer la primera estadística de salud de la Argentina. También desarrolló los principios de la arquitectura hospitalaria que dieron nacimiento a una cátedra específica en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Buenos Aires y que fueron adoptados en el mundo entero. Pero quizás una de las cosas más importantes que produjo fue bajar al médico del pedestal de un semidios para convertirlo en un trabajador de la salud. Cambio una filosofía, una cultura y una forma de pensar el ejercicio de la medicina. Para él, un médico debía tener la capacidad de analizar a su paciente en esa triple dimensión a la que hizo referencia mi hermana. Lo que predominaba antes de Carrillo era una mirada escindida del enfermo, tanto de su realidad social como de su entorno más inmediato. Por eso él articuló la acción de su Ministerio con casi todas las áreas del Estado. Si había un enfermo que vivía en una casa imposible de habitar, inmediatamente el Ministerio de Salud procuraba una vivienda digna para esa persona ante el organismo específico. ¿Quién puede vivir sano en una casa con humedad, sin calefacción, sin pisos, sin baño interior? De allí esa tarea interrelacionada que él instrumenta.

-¿Cuáles son los logros más importantes que usted incluiría en una breve reseña?

-MSC: Son muchos y resumirlos no es una tarea sencilla. En primer lugar, lo que hay que destacar es la introducción de lo que llamamos la medicina social en el campo de la salud. En otros planos es inevitable no mencionar la erradicación del paludismo, por ejemplo. También la duplicación de camas en los hospitales públicos en menos de nueve años. El ataque frontal contra las enfermedades venéreas y la sífilis que prácticamente desaparecen. La disminución de la mortalidad por tuberculosis, que pasó de 130 a 36 por cada cien mil habitantes. Erradicó epidemias como el tifus y la brucelosis y redujo la mortalidad infantil del 90 por mil a 56 por mil. Junto con ello, no se puede dejar de mencionar las Especialidades Médicas del Estado, un conjunto de algo más de cien monodrogas de acceso gratuito para las personas que no tenían acceso a los medicamentos. Es una de las primeras decisiones que toma cuando se hace cargo del Ministerio. Y la ejecutividad, su principal atributo como funcionario, para hacer en tan pocos años una revolución que hasta el día de hoy no ha sido superada.

*Periodista, profesor en letras y legislador de la provincia de Río Negro.

Ramón Carrillo ( 7 de Marzo de 1906- 20 de Diciembre de1956)

viernes, 2 de marzo de 2012

El martirologio de la seño.





Tres horas y pico de discurso de la compañera presidenta me dejan sin posibilidades honestas de hacer ningún comentario, lo que debía ser dicho, ha sido dicho de la mejor manera posible por el mas sólido cuadro político que yo haya conocido y solo nos queda la claridad, las certezas y un profundo orgullo de ser parte de los que trabajamos día a día para que todos podamos seguir disfrutando (para muchos por primera vez) la felicidad de construir nuestra patria.
 Decía que no tengo comentarios para el discurso de cristina, pero si espero poder hilar una somera reflexión respecto de algunas respuestas que suscitó uno de los pasajes de aquella magistral clase de política.
Me refiero al tema de los docentes, los trabajadores de la educación y la educación publica. Como primera medida, la presidenta demostró mas allá de cualquier duda que de “mal informada” no tiene ni una sombra; les disgusto aquello de los tres meses de vacaciones, pero que les disguste que les muestren las ventajas de su oficio (uso el termino oficio y es a propósito) no quita que las tengan, ya que mas allá de que a veces sea necesario “recuperar” días perdidos tienen dos mese de vacaciones en verano y por las dudas medio mas en invierno.
 ¿Hablo desde la envidia?
 Si, por supuesto, soy empleado de comercio, tengo vacaciones 10 días hábiles por año y unos pocos feriados que gracias al gobierno popular ahora se agrandaron un poco. Les molestó que dijera que laburan cuatro horas, pero cuando andan esgrimiendo sus “cargos testigo” para mostrar que ganan poquititititito, lo hacen por cargos de 4 horas; dicen que hay trabajo afuera de la escuela que nadie les paga, si el sueldo inicial por cuatro horas es de casi tres lucas, ¿no se sienten pagados? Viven según un régimen de estabilidad laboral envidiable para cualquiera, ya que un cargo titular es tan propio como si fuera la misma casa, es al revés la cosa, hay tanta estabilidad que cuando hay un mal docente, hay que fumarselo como si fuera el dueño del aula.
 Dije “Dueño del aula” y por allí es que va este intento de reflexión, por que de clarificar quien es “dueño del aula” saldrá –si la hubiere- la conclusión que realmente me interesa; conclusión que adelanto tendenciosa ya que me declaro aquí y ahora amigo de la educación publica, laica, gratuita, obligatoria y exclusivamente publica.
Ahora los invito a tratar de buscar quienes son los “dueños del aula” y quienes deberían ser. Para quienes nacimos a la militancia política allá por los años noventa, la educación publica esta lejos de jugar un papel menor en nuestra formación, muy por el contrario, su defensa fue durante mucho tiempo uno de los principales motores (si no el principal) de nuestros quehaceres militantes, combatir el proceso de degradación que prohijó el Banco Mundial -respecto de la educación-mediante ordenes que bajaba constantemente para ser aplicadas sin anestesia en la busca de estupidizar al estado, de sacarle su rol rector respecto de la educación de los ciudadanos, lograr que medrara (como efectivamente lo hizo) una educación privada (privada de control) pero financiada por el estado, ups! momento, esto ultimo fue un grosero error, diré: las empresas del rubro comercial “educación” fueron las financiadas en su funcionamiento y en sus ganancias por el estado; pero sigamos, la defensa de la escuela publica, de la universidad, la oposición a las leyes de desmembramiento y venta por lotes del sistema educativo del país, la oposición desesperada a que nos cerraran nuestras escuelas, a que las transformen en sucursales de Mc Donalds o Disney, no era una mera defensa de un status quo pretérito, la educación que se estaba destruyendo era ya por aquel entonces una educación de mierda, llena de docentes y directivos puestos a dedo por la dictadura, con planes del año de jopo, que se paraba frente a sus alumnos supliendo autoridad con represión…
 Esa escuela publica, a la que defendimos con denuedo, era una soberana bosta, y la desgracia es que lo sigue siendo y lo sigue siendo por que debido a mil de esos motivos que hacen a “lo político” aquella lucha por la defensa de la educación, viro hacia una lucha por la defensa de los derechos y condiciones de trabajo de la planta docente, que era ya por entonces un conjunto humano (estoy haciendo una generalización tremendamente injusta) reprobable y que no ha cambiado demasiado en estos últimos años. Entiéndase correctamente, no se puede estar en contra de que ningún trabajador (tenga el copete lo alto que lo tenga) reclame por sus derechos, en tanto los trabajadores de la educación se entienden como trabajadores (suceso no tan nuevo y que valoro positivo) los asiste el inalienable derecho de velar por sus intereses; el problema arranca cuando esos interese se pretenden fundar en elementos ajenos a la lucha gremial, como lo es el universal derecho a la educación.
Digo esto por que me siento personalmente defraudado por esta lógica que a grandes rasgos determina que: “para que triunfe la educación publica es menester que la profe de contabilidad cambie el auto una vez por año”…
 Tantos años de lucha por la educación publica lograron en cambio que se consolide el poder gremial de los docentes, hoy, efectivamente ganan muy buena guita si los comparamos con casi cualquier rubro u OFICIO. Pero ahora que el salario docente es mucho mas que digno, ahora que la lucha debería ser por lo que falta, por lo que los mismos docentes nos prometieron (a la sociedad) que vendría en cuanto su dignidad estuviera asegurada; no, ahora nada, ahora seguimos con huelgas, con licencias, con jornadas, con berretines, con complicarle la vida a los pibes con su burocracia de mierda, con su otaria pose de tiranuelo de escritorio.

Sigo aclarando mi posición personal, siento un enorme cariño por muchos docentes amigos y maestros; amo y convivo con una profesora; intente serlo (incluso) en alguna época; pero no puedo dejar de ver la casta oligarquizada que son en la cruel realidad…

 La escuela privada tiene dueños, los tiene con titulo de propiedad y escrituras, justamente por eso no la queremos, pero la escuela publica debería ser eso, publica; pero el dueño de esa escuela no es “lo publico” sino “los docentes”; fue un error muy grave de nuestra sociedad dejar algo tan importante como la educación en las manos de los docentes.
 El caso es que –aunque suene a una barbaridad, una rareza o una fachistada- la escuela tiene un fin exclusivamente social, quedaría muy lindo aquí decir que los destinatarios de la escuela son los alumnos, pero no, tampoco seria correcto, los alumnos asumen una responsabilidad cuando asisten a la escuela, la responsabilidad de ejercer el derecho irrenunciable a educarse, la obligación de ejercer ese derecho.

Los alumnos son parte, pero no son el fin -el telos- de la escuela; no lo son tampoco las familias; ni siquiera la felicidad de esas partes es el motivo de la escuela; sino la construcción de una sociedad, de una Nación.
 El tema es que los alumnos mal que mal cumplen con esa responsabilidad, a los ponchazos, pero hacen los esfuerzos que la sociedad les muestra pertinentes para cumplir su parte, pero en general terminan chocando contra esta enorme casta de burócratas que no contentos con exigirles disciplinas (que no estarían ellos dispuestos a seguir) los tratan día a día con un menosprecio y desde una pose de superioridad hija directa de del profundo desprecio que el clasemediero siente por aquellos que “NO PAGAN”

Porque ni los burocratoides ni las maestritas hippies vegetarianas de ADEMYS son el correcto botón de muestra de este universo, son sus representantes corporativos, pero el espíritu de cuerpo nunca debería ser equiparado ni llamado a reemplazar a la conciencia de clase…
Si, decíamos, los pibes van a la escuela, les guste o no terminan yendo, y por las dudas existe un estado que esta tomando todos los recaudos necesarios para que las escuelas se llenen de pibes y estos hacen una papel cada vez mejor, aprendiendo y superando a sus padres y abuelos.
Una vez mas; si el estado cumple con su parte, si los pibes cumplen cada vez mejor con la suya, si existe un proyecto de verdadera recuperación y mejoramiento de la escuela ¿Qué es lo que pasa, que nuestra cada vez mas populosa clase media, apenas puede, saca a sus hijos de la educación publica y los manda a que los curas les den por popa?
 Pasa que la escuela publica es una escuela para bacanes, para bacanes que no necesitan laburar, y que cada vez que a la hipie vegana de la maestra se le ocurre hacer paro pueden ir a pasar el día al Italpark… …o para muy pobres, que con solo soportar estoicamente la cara de desprecio de las gordas milicas que les completan “la libretita” pueden acceder a una errática rutina escolar; total si tienen como 50 hijos y cobran $180 por cada uno se ganan como $9000 mangos solamente por hacerse follar.
 Desmistificar (como dijo la compañera presidenta) el camuflaje progre de “los docentes” es una tarea largamente aplazada, pero indispensable, si lo que queremos es una educación que sea cimiento para la Nación que estamos construyendo, en lugar del kiosco de curas, empresas, hippies perezosos y viejas fachas que cincuentaipico de años de gorilismo nos lego… 

Fernando Luis Brucoli




















Conducción